Imagen de dedo señalando decreto

¿Qué son los Decretos?

Hoy por hoy, es muy usual oír a muchas personas decir: “Yo Decreto…”. Tal vez usted lo haya oído o lo haya leído en alguna red social.

Esta expresión se ha vuelto tan común, y por eso, frecuentemente se escucha en medio del argot del público carismático y neo-pentecostal, convirtiéndose así en el cliché del momento, esto gracias a la fuerte influencia de algunos de sus líderes que la han popularizado, sobre todo los de la mal llamada teología de la prosperidad.

Por eso, es común encontrarse en las redes sociales y páginas de Internet mensajes como éste: “Hoy DECRETO sobre tu vida que todas las riquezas vendrán a ti, porque eres hijo de Dios, dueño del oro y la plata. Esto es mentalidad de Reino. Si lo crees di amén.”

Pero, ¿qué es un Decreto? Cuando acudimos a la fuente de sabiduría por excelencia que es la Biblia, en sus escritos encontramos que la palabra “decreto” viene del vocablo hebreo “mishpât” “מִשְׁפָּט”, que significa: “veredicto, sentencia o decisión”.

En el campo humano son los jueces o gobernantes los que dictan sentencias. Pero en el campo espiritual solo el Eterno Dios es el que ejecuta “mishpât”, es algo exclusivo de Él, por eso no existe un solo versículo en la Biblia en que encontremos que algún profeta o apóstol decretara o sentenciara en nombre de Dios diciendo: “Yo Decreto…”. Mas bien ellos instaban al pueblo a guardar los Decretos dados por Dios en su Palabra.

“Y sabrás que Yo soy YAHWEH, y que no anduviste en mis estatutos ni obedeciste mis Decretos, sino que imitaste las costumbres de las naciones que te rodeaban.” (Ezequiel 11:12).

Tal vez esto sucede por la ignorancia de las Escrituras que hay en los que suelen hacer esto, y lamentablemente no se dan cuenta que de esta manera están usurpando el lugar de “Juez que dicta sentencia” que sólo le corresponde al Altísimo Creador del Universo. De ahí que las Santas Escrituras digan:

Y sucederá que por haber oído estos Decretos y haberlos guardado y puesto por obra, YAHWEH tu Dios guardará con ustedes el Pacto y la misericordia que juró a sus padres.” (Deuteronomio 7:12).

Así dice YAHWEH: “Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen y pondré en ellos un corazón sensible a mis ordenanzas para que cumplan mis Decretos y los pongan en práctica. Entonces ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.” (Ezequiel 11:19-20).

Decretar se ha convertido para muchos en un amuleto para querer alcanzar sus deseos y anhelos sobre todo materiales, sin siquiera preguntar si es la voluntad de Dios y si es lo que Él quiere. Estos decretos se ajustan más a la confesión positiva donde el “Yo” entiéndase “ego” es el agente dominante y causante de las cosas. Pero, ¿qué dice la Biblia respecto a esa actitud?:

Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.» ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora se jactan en sus vanaglorias. Toda esta jactancia es mala.” (Santiago 4:13-16).

El verdadero hijo de Dios no está llamado a decretar sino a cumplir y someterse a los Decretos eternos y gloriosos del Dios Verdadero y Padre Celestial.

Por, Carlos Rabat.

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