Parasháh (Porción) Bereshit

La expresión hebrea “Bereshit” “בְּרֵאשִׁית” con la que inician las Sagradas Escrituras en Génesis 1:1, comúnmente es traducida como “En el principio”. Sin embargo, cuando analizamos más a fondo qué significa podemos entender el mensaje que las Sagradas Escrituras o Tanak nos quieren mostrar.

Empezamos diciendo que esta expresión es un constructo en el idioma hebreo, es decir, la unión de dos palabras, la “be” “בְּ” que significa “en, con, dentro de”, pero también puede traducirse como “por, por medio de, por causa de”, tal como aparece en el siguiente versículo:

“Pero él respondió: ¡Te ruego, Adonay! Envía, te ruego, por [be] mano del que debas enviar” (Éxodo 4:13:).

A “bereshit” también la conforma “reshit” “רֵאשִׁית”, que significa “principio” pero que también significa “principal, primero, preeminencia, primicia”, viene de “rosh” “cabeza” tal como aparece en los siguientes versículos:

“Lo principal [reshit] de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la Casa de YHWH, tu Dios. No cocerás al cabrito en la leche de su madre” (Éxodo 23:19).

“Luego vio a Amalec, y profirió su proverbio, y dijo: Principal [reshit] de las naciones es Amalec, pero su final, destrucción perpetua” (Números 24:20).

“Entrará a la tierra gloriosa, y muchas provincias serán derribadas, pero Edom y Moab, y lo principal [reshit] de los hijos de Amón escaparán de su mano” (Daniel 11:41).

“¡Ay de los que viven tranquilos en Sión, y de los que confían en el monte de Samaria! Designados principales [reshit] de las naciones, a quienes acude la casa de Israel” (Amós 6:1).

O sea que podríamos entender más afondo que el texto nos está mostrando más que un principio, al instrumento Creador del eterno Dios. El texto nos está diciendo:

Por el Principal creó Dios los cielos y la tierra.

Es decir, nos está revelando por medio de quién el Eterno Dios creó todo lo que existe, este instrumento es el Mesías Yeshúa. El apóstol Pablo escribió:

“Él es la imagen del Dios invisible, el preeminente de toda creación, porque en él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades. Todo ha sido, por él y para él, creado. Él es antes de todo y todas las cosas en él tienen consistencia. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Es el principal y el preeminente entre los muertos, para ser en todo el primero” (Colosenses 1:15-18).

La única realidad antes de cualquier creación era el Eterno Dios y su Hijo.

¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su Nombre, y cuál el Nombre de su Hijo? ¿Acaso lo sabes?” (Proverbios 30:4).

Entendemos entonces que toda lo que existe tanto visible como invisible fue creado en Él, por Él y para Él.

Esta expresión usada por Pablo es necesaria verla en su completo, total y claro orden de lo creado: “porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles, tronos, dominios, principados, potestades; todo fue creado por Él y para Él…” (Colosenses 1:16).

¿Qué significa que todo fue creado en Él, por Él y para Él? La palabra que usó el apóstol para referirse a lo “creado” es: “ktídso” “κτίζω”, que significa propiedad del fabricante, fabricar, fundar, dar origen, creador, crear, hacer, construir. De esta palabra proviene “ktísis” “κτίσις”, origen, formación, institución, cosa creada, creación, crear, criatura”. Esta palabra muestra que en Yeshúa se esconde todo el misterio de la creación.

En Él. Lo primero que leemos es que todo fue hecho en Él. La palabra castellana “en” en griego es “én” “ἐν”, preposición primaria que denota “posición en el tiempo y el espacio”, referente al que da “origen o “estar adentro o inmerso”.

En Él, significa que Yeshúa es el que da origen a todo lo visible e invisible. Él es la fuente primaria de donde todo cuanto existe, deriva. Él es el generador primario que da vida y existencia. Por tanto, Él es la fuente primordial que ha hecho que todo cuanto exista en el universo conocido y no conocido, sea. Es el motor que fluye existencia a lo espiritual, material y energía.

Siendo Él entonces, la fuente de donde brota o emana la vida, entendemos lo que dijo el apóstol: “En Él había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz resplandeció en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” (Juan 1:4-5). Podemos observar que la vida era la luz que resplandeció sobre las tinieblas.

Y si todo fue hecho en Él, por tanto, todo se sustenta gracias a Él. El apóstol Pablo en Colosenses 1:17 dice: “todas las cosas en Él tienen consistencia.”

La palabra “consistencia” viene del griego “synistáo” “συνιστάω”, “fortificado, fijar juntos, constituir, unir con firmeza, entrelazar, subsistir”.

Todo cuanto conocemos y el universo mismo, es como es, porque Yeshúa es quien lo mantiene unido. Desde las partículas subatómicas imperceptibles para el hombre a pesar de toda su tecnología, pasando por los átomos, moléculas, células y demás, no actúan al azar o por sí solas para dar diferentes formas de existencia en el universo, sino que se entrelazan de manera inteligente ya que en todo el universo actúa el poder constitutivo de Él, para que todo sea como es y no de otra manera. Aunque los científicos se sientan muy desconcertados a medida que descubren el comportamiento del mundo subatómico o cuántico, que parece violar todas las leyes del universo que conocemos y que es algo incomprensible al intelecto humano, estas partículas cuánticas, de las que está hecho todo el universo visible, interactúan de manera sorprendente, como si la mano de alguien las dirigiera y las ordenara y por eso, todo lo que existe es como es y tiene consistencia.

“Porque somos hechura suya, creados en el Mesías Yeshúa para buenas obras…” (Efesios 2:10).

Por Él. Lo segundo que se dice es, por Él. Si bien, En Él, significa que Yeshúa es la fuente de vida y existencia de todo lo creado, y la sustancia que mantiene todo firme y consistente en el Universo; por Él significa que Él mismo viene a ser el medio Creador de todo cuanto existe, es decir quien dio origen a todo, pues Él mismo es el instrumento que participó activamente en la creación.

La palabra traducida como “por” viene del griego “diá” “διά”, el canal de un acto; mediante el cual, instrumento con, pasar, a través de, atravesar, causa, conducto.

Por tanto, podemos afirmar que Yeshúa es el medio o instrumento vital por el cual todas las cosas fueron hechas, es decir llagaron a ser o existir. Podemos ver esta misma expresión en el siguiente texto.

“… para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para Él; y un solo Señor, Yeshúa, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de Él.” (1Corintios 8:6).

También el apóstol Juan nos dice que todo cuanto existe fue gracias a Yeshúa.

Todo por Él llegó a ser, y sin Él, nada de lo que ha llegado a ser, llegó a ser” (Juan 1:3).

La expresión griega “llegar a ser” que usa el apóstol Juan es “guínomai” “γίνομαι”, “hacer que sea, generar, llegar a ser, construir, producir, dar origen”.

Pero, debemos entender algo más, que si bien, Yeshúa, es el que da origen a todo en el Universo y es el medio por el cual todo existe, el Padre es de quien procede todo, aun el mismo Yeshúa.

“Yeshúa les dijo: Si Dios fuera el Padre de ustedes, probablemente me amarían, pues Yo procedente de Dios he salido y he llegado. Pues, no he venido de Mí mismo, sino del que me envió” (Juan 8:42).

La expresión “proceder” en griego es “ek” “ἐκ” o “ex” “ἐξ”, preposición primaria que denota quién es el origen, el punto de donde procede el movimiento o acción, de, fuera.

También está la otra palabra griega que es “salir” “exélzon” “εξηλθον” que viene de “exérjomai” “ἐξέρχομαι”, “salir, partir, proceder, es decir de donde se sale”.

Asimismo en Juan 16:28: “Yo he salido procedente del Padre”.

Esa era la gloria del Mesías, venir del mismo seno del Padre.

“Ahora glorifícame tú Padre, ante ti mismo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese, ante ti” (Juan 17:5 ).

Volviendo a la expresión “por Él” y a lo que ésta significa, la encontramos también en la carta a los Hebreos 1:1-2:

“Habiendo Dios hablado… nos ha hablado a nosotros por el Hijo… por medio del cual hizo el universo”.

Ahora bien, debemos entender que la Biblia enseña correctamente que el Eterno Padre es el Dios Creador indiscutible de todo cuanto es y existe; y su Hijo, Yeshúa, es el instrumento por medio del cual el Padre ha creado todo.

¿Acaso no lo sabes ni lo has oído? YHWH es Dios eterno, Creador de los confines de la tierra, no se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable” (Isaías 40:28).

“¡Digno eres, oh Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque Tú creaste todas las cosas, y por medio de tu voluntad existieron y fueron creadas!” (Apocalipsis 4:11).

Pero, si decimos que Yeshúa es el instrumento Creador de todo lo que existe, ¿cómo es su función de instrumento o medio Creador? Pues bien, la Biblia enseña que toda la creación es y existe por la Palabra de YHWH.

Por la Palabra [Heb. davar] de YHWH fueron hechos los cielos, y todo su ejército por el Espíritu de su boca” (Salmo 33:6).

“Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la Palabra [Gr. Logos] de Dios los cielos y también la tierra” (2 Pedro 3:5).

“Por la fe entendemos que el universo fue constituido por la Palabra [Gr. rema] de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3).

El vocablo hebreo para “palabra” es “davar” “דָּבָר”, palabra, cosa, causa; por implicación materia (como de lo que se habla).

El vocablo griego para “palabra” o “verbo” es “logos” “λόγος”, “dicho, pensamiento, razonamiento, palabra”. En el pensamiento griego según Heráclito, logos, era el principio que controlaba el universo y para Marco Aurelio era el principio generativo de la naturaleza.

También tenemos el vocablo griego “rema” “ῥῆμα”, “declaración, asunto, tema, palabra”.

Es decir, que Yeshúa como instrumento o medio Creador, es la “Palabra” de YHWH. La Palabra que salió del Padre.

“En principio era [estaba] el Logos, y el Logos era [estaba] ante Dios, y en Dios era [estaba] el Logos. En principio Éste era [estaba] ante Dios.” (Juan 1:1-2).

El texto anterior en griego no tiene artículo “el”, esto denota claramente que no se trata del principio de las cosas, sino que Juan enfatiza con esto que Él siempre ha sido o estado, es ulterior. Tres veces aparece la expresión “era o estaba”, en imperfecto “en” “ην” que viene de “eimí” “εἰμί”, ser o estar, tiempo o espacio que no da la idea de origen para Dios o del Logos, sino de una existencia y permanencia continuas.

Esta palabra es diferente en sentido de ser hecho u originado tal como aparece en Juan 8:58:

“Yeshúa les dijo: En verdad, en verdad les digo: -Antes que Abraham llegase a ser [Gr. “gueneszai” “γενέσθαι”], Yo Soy [Gr. “eími” “εἰμι”]-”.

Yeshúa usa “guenészai” para Abraham, la cual viene de “guínomai” “γίνομαι”, que se usa para algo que llega a tener principio u origen a diferencia del uso de la forma “eími” de existencia atemporal. Lo mismo vemos cuando se habla que el Logos llegó a ser carne, denota un inicio u origen de esa forma específica, la humana.

Y el Logos se hizo carne [Gr. eguéneto de guinomai], y tabernaculizó [Gr. “eskénosen” “ἐσκήνωσεν” de “skenoo” “σκηνόω”: habitar en enramadas o tabernáculo] entre nosotros, y contemplamos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14).

Ahora bien, este Davar, esta Palabra, este Logos que es Yeshúa se traduce en vida.

Lo que era desde un principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos acerca del Logos de Vida, -porque la Vida fue manifestada, y la hemos visto, y damos testimonio, y les anunciamos la Vida eterna, la cual era [estaba] ante el Padre, y nos fue manifestada-.” (1Juan 1:1-2).

“En Él era [estaba] la vida, y en la vida era [estaba] la luz de los hombres” (Juan 1:4).

“Y éste es el testimonio: que Dios nos dio vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida” (1Juan 5:11-12).

La palabra vida en hebreo es “jáyim “חַיִּים” que viene de la raíz “jay” “חַי”, “vivo, con vida, ser viviente”.

Según el pensamiento hebreo la vida “jayim” es el elemento constructor, por medio del cual podemos construir tanto el presente como el futuro, así lo individual como lo colectivo. Asimismo es la fuerza de cohesión que impide que lo construido se destruya. Por tanto, la vida es invaluable y se suele describir como una copa de vino, en la que la parte exterior representa un continente que no permite que su contenido se desparrame. Es bueno conocer que la fuerza de cohesión es la atracción entre moléculas que mantiene unidas las partículas de una sustancia.

Esta idea está fuertemente ligada a lo que es el concepto de la “resurrección o volver a vivir”, no tener parte en la resurrección es quedar desintegrado, esparcido, pero la resurrección nos unirá, integrará en la aparición del Mesías, seremos tomados por Él y para Él (Juan 14:3). La palabra hebrea “jayáh” “חָיָה”, raíz primaria de “vivir, revivir, también avivar, conservar, criar, dar, dejar, guardar, infundir, ir, mantener, otorgar, preservar, reanimar, resucitar, salvar, sanar, vivificar”.

“Pasados dos días nos revivirá, y en el tercer día nos levantará, y así viviremos en su presencia.” (Oseas 6:2).

“—Tu hermano resucitará —le dijo Yeshúa. —Yo sé que resucitará en la resurrección del día final —respondió Marta. Entonces Yeshúa le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto? —Sí, Señor; yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.” (Juan 11:23-27).

Por tanto, para la conciencia hebrea, la “vida” es sinónimo de todo lo que es enaltecido en la Creación, es decir, la sabiduría, la bondad, la justicia, el amor y demás, o sea todo lo que puede traer iluminación al hombre, lo que lo puede pasar de oscuridad a luz, de muerte a vida.

“Era [estaba] la luz verdadera, que da luz a todos los que vienen a este mundo. Era [estaba] en el mundo; y el mundo fue hecho por medio de Él, a pesar de esto, el mundo no le conoció.” (Juan 1:9-10).

Entonces aquélla Palabra, que era la luz, trajo sabiduría para darnos el conocimiento de Dios, pues la Palabra es Sabiduría.

El vocablo “sabiduría” en hebreo es “jojmáh” “חָכְמָה” “sabiduría, ciencia, entendimiento, inteligencia, conocimiento pleno para guiar”.

Leemos en Proverbios 8:12, 22-36:

12: Yo soy la Sabiduría, habito en la prudencia, y hallo el conocimiento de los consejos […]

22: YHWH me constituyó como principio de su camino desde la antigüedad, antes de sus obras.

23: Eternamente fui establecida como cabeza, tiempos antes de la tierra.

24: Antes de los abismos yo existía; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.

25: Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, yo existía.

26: No había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el polvo del que el mundo está formado.

27: Cuando formaba los cielos, allí estaba Yo; cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;

28: cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo;

29: cuando ponía al mar su estatuto, para que las aguas no traspasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la tierra,

30: con Él estaba Yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día, contentándome delante de Él en todo tiempo.

31: Me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres.

32: Ahora, pues, hijos, escúchenme: -Bendecidos son los que guardan mis caminos.

33: Atiendan el consejo, sean sabios, y no lo menosprecien.

34: Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas.

35: Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de YHWH.

36: Mas el que peca contra Mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte.

“… pero para quienes Dios ha llamado, sean judíos o griegos, el Mesías es el poder de Dios y la sabiduría de Dios” (1Corintios 1:24).

“Pero gracias a Él ustedes están unidos al Mesías Yeshúa, a quien Dios ha hecho sabiduría para nuestra justificación, santificación y redención” (1Corintios 1:30).

“Más bien, exponemos el misterio de la sabiduría de Dios, sabiduría que ha estado escondida y que Dios ha destinado para nuestra gloria desde la eternidad y que ninguno de los gobernantes de este mundo la entendió, porque de haberla entendido no habrían clavado al Señor de la gloria” (1Corintios 2:7-8).

“Quiero que lo sepan para que cobren ánimo, permanezcan unidos en amor, y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios, es decir, al Mesías, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Colosenses 2:2-3).

Por tanto, Yeshúa es el generador de todo y el que impulsa y da movimiento a todo, es la Causa suficiente de todo y en el que todo haya consistencia.

Para Él. En tercer lugar dice para Él, es decir se constituye en dueño de todo lo creado.

La palabra “para” se traduce del griego “eis” “εἰς”, “a o adentro (indicando el punto alcanzado o al que se ha entrado), entrar, alcanzar”.

Si bien creemos y sabemos que el Eterno Dios es el Creador, el Mesías al ser Su Agente en los cielos y la tierra, también le representa como Creador. Por tanto, todo lo creado se postra ante Dios y el Mesías.

En Apocalipsis 5:13 encontramos algo muy interesante: “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: –Al que está sentado en el trono [el Padre YHWH] y al Cordero [el Hijo Yeshúa], sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos-”.

En este pasaje encontramos algo que es muy sugestivo. Se dice que “todo lo creado” que hay en el cielo, tierra, mar, y debajo de la tierra, da alabanza, gloria y honra a Dios y al Cordero. Ahora bien, si el Mesías es una criatura más, entonces realmente no todo lo creado está alabando a Dios, sino todos menos el Mesías o Cordero, pues él no está alabando, sino que también recibe dicha alabanza al igual que Su Padre.

“… dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su complacencia, que se propuso en Sí mismo, en la administración del cumplimiento de los tiempos: de reunir todas las cosas en el Mesías, las que están en los cielos y las que están en la tierra; en quien también fuimos hechos herederos, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros, los que primeramente esperábamos en el Mesías…” (Efesios 1:9-12).

“Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: ¡El reino del mundo ha llegado a ser de nuestro Señor [YHWH] y de su Ungido [Yeshúa], y reinará por los siglos de los siglos!” (Apocalipsis 11:15).

Por Carlos Rabat

2 Comnetarios para Parasháh (Porción) Bereshit

  • Miguel  Diga:

    Pastor Rabat. De acuerdo a esta enseñanza se podría decir que el Padre y el Hijo son el mismo?

  • Eduardo  Diga:

    Pastor Rabat. De acuerdo a esta enseñanza se podría decir que el Padre y el Hijo son el mismo?

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