¿Qué es atar y desatar?

Cuando un traductor bíblico se encuentra frente al texto tiene una gran responsabilidad de trasmitir lo más fiel que pueda en su idioma lo que se quiso decir en el texto. Es una tarea muy difícil y de mucho cuidado, pues se busca dar a conocer la intención de lo dicho realmente.

Uno de los grandes retos es usar la palabra más conveniente al texto sobre todo cuando se enfrenta a palabras polisémicas, es decir, que tienen varios significados al mismo tiempo. Veamos un ejemplo y para ello usaremos la versión popular Reina-Valera del 60:

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” (Mateo 16:19).

Encontramos en el texto las palabras “atar” y desatar”. A partir de estas palabras se han desarrollado una serie de enseñanzas que aún se han convertido hasta en doctrina como por ejemplo “atar” demonios. Pero realmente este texto en específico ¿a qué se refiere?

Primero tenemos la palabra “atar”, que ha sido traducida de la palabra griega “déo” “δέω” que es un verbo primario que dependiendo del contexto puede tener varios significados tales como: “atar, encadenar, ligar, prender, poner preso, sujetar, encerrar, cerrar algo

Veamos solo algunos textos donde aparece la palabra “déo”:

“Dejen crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega, y en tiempo de la siega diré a los segadores: Recojan primero la cizaña y átenla [déo] en manojos para quemarla totalmente, pero el trigo reúnanlo en mi granero.” (Mateo 13:30).

“Porque Herodes había prendido a Juan, y lo había encadenado [déo] y metido en la cárcel a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe…” (Mateo 14:3).

“Y al que llamaban Barrabás estaba preso [déo] con los sediciosos, quienes habían cometido un homicidio en la revuelta.” (Marcos 15:7).

“Entonces la cohorte, el tribuno, y los alguaciles de los judíos prendieron a Jesús y lo ataron [déo]…” (Juan 18:12).

“… y pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallaba algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajera presos [déo] a Jerusalem.” (Hechos 9:2).

“Tomaron pues el cuerpo de Jesús y lo envolvieron [déo] en lienzos con las especias aromáticas, según es costumbre de sepultar entre los judíos.” (Juan 19:40).

“Cuando Herodes lo iba a sacar, aquella noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado [déo] con dos cadenas; y unos centinelas delante de la puerta vigilaban la cárcel.” (Hechos 12:6)

“Como también me es testigo el sumo sacerdote, y todo el concilio de ancianos, pues de ellos recibí cartas para los hermanos en Damasco, y viajaba allá para traer presos [déo] a Jerusalem incluso a los que había allí, a fin de que fueran castigados.” (Hechos 22:5).

“Pero al cabo de dos años recibió Félix por sucesor a Porcio Festo; y queriendo Félix congraciarse con los judíos, dejó preso [déo] a Pablo.” (Hechos 24:27).

La mujer casada está sujeta [déo] por la ley al marido mientras este vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley que la unía a su marido.” (Romanos 7:2).

“… en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor, pero la Palabra de Dios no está presa [déo].” (2Timoteo 2:9).

Así mismo está el verbo primario que se ha traducido del griego como “desatar” que es “lúo” “λύω”, que también presenta varios significados, tales como: “aflojar, soltar, dejar libre, abrir, soltar de las cadenas, derribar, desatar, deshacer, destruir, quebrantar, quitar, soltar”.

Veamos algunos textos bíblicos:

“Por tanto, cualquiera que quebrante [lúo] uno solo de estos mandamientos más pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos, pero cualquiera que los practique y enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.” (Mateo 5:19).

“… el que viene después de mí, de quien no soy digno de desatar [lúo] la correa de su sandalia.” (Juan 1:27).

“Respondió Jesús, y les dijo: Destruyan [lúo] este Templo, y en tres días lo levantaré.” (Juan 2:19).

“Y terminada [lúo] la reunión, muchos de los judíos y de los prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé, los cuales, hablando con ellos, los persuadían a permanecer fieles a la gracia de Dios.” (Hechos 13:43).

“Esperaba también con esto que Pablo le diera dinero para soltarlo [lúo], por lo cual muchas veces lo hacía venir para hablar con él.” (Hechos 24:26).

“Pero cayendo en un lugar de corrientes cruzadas, encallaron la nave; y la proa, al clavarse, quedó inmóvil, pero la popa se abría [lúo] por la violencia.” (Hechos 27:41).

“Porque Él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, y derribó [lúo] la pared intermedia de separación, es decir, la enemistad…” (Efesios 2:14).

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos [lúo] y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2Pedro 3:10).

“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer [lúo] las obras del diablo.” (1Juan 3:8).

“… y de Jesús el Mesías, el Testigo fiel, el Primogénito de los muertos y el Soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó [lúo] de nuestros pecados con su sangre…” (Apocalipsis 1:5).

“Y vi a un ángel fuerte que proclamaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el rollo y quitar [lúo] sus sellos?” (Apocalipsis 5:2).

“… y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso un sello encima de él, para que no engañara más a las naciones, hasta que se hayan cumplido los mil años. Después de estas cosas, es necesario que él sea desatado [lúo] por un poco de tiempo.” (Apocalipsis 20:3).

“Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto [lúo] de su prisión…” (Apocalipsis20:7).

Como vemos tanto la palabra griega “déo” como “lúo” tienen varios significados y es la responsabilidad del traductor darle el mejor significado a estas palabras y para poderlo hacer hay que tener en cuenta el contexto del mismo texto. Veamos nuevamente el texto citado inicialmente de Mateo 16:19.

Lo primero que el Señor dice es, “te daré las llaves”, en donde “llaves” es la palabra clave, pues una llave es el instrumento que se usa para “cerrar” y “abrir”, “echar seguro” y “quitar seguro”.

Lo otro es que en este texto bíblico en griego aparece el artículo definido masculino singular “jo” “ὁ” que es el nominativo que se aplica a sintagmas nominales en función del sujeto. En palabras más entendibles se refiere a un sujeto “al que o a quien”, pero en Reina-Valera lo traducen como “todo lo que” que no es tan correcto. Por tanto, el texto de Mateo 16:19 podría quedar traducido así:

A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos, al que le cierres [ates] en la tierra le será cerrado [atado] en los Cielos; y al que le abras [desates] en la tierra le será abierto [desatado] en los Cielos.”

¿Cuándo usó el apóstol Pedro esa llave que le permitía cerrar y abrir? Cuando predicó en medio de la Fiesta de Pentecostés en medio de miles de judíos que se habían reunido en Jerusalem para esta celebración, en la cual se convirtieron como tres mil de los ahí presentes (Hechos 2:41).

La misma predicación que sirvió para abrir los Cielos desde la tierra a esos tres mil, fue la misma que les cerró los Cielos a los que no creyeron. Pues, por la misma Palabra por medio de la cual se nos han abierto los Cielos para salvación a muchos, es la misma Palabra por la cual quedarán cerrados los Cielos a todos los que no la creyeron, por lo cual quedan bajo condenación.

A quien se arrepiente se le declara ‘perdonado’ ‘desatado’ ‘cielos abiertos’ ‘libre de culpa’. Pero, a quien no se arrepiente se le declara ‘no perdonado’ ‘atado’ ‘cielos cerrados’ ‘culpable’.

A medida que los apóstoles proclamaban el Evangelio que es la ‘Llave del Reino de los Cielos’, unos eran perdonados y recibidos en el seno del Mesías ‘desatados de su pecado’ abierta las cadenas’. Y otros son ‘atados a la culpa’ ‘condenados’ ‘cadenas cerradas’.

Otra pista es que la expresión “atar-desatar” era una expresión de tipo rabínico del fariseísmo, la cual se halla en muchas oportunidades en la Mishná que es el cuerpo exegético de las leyes judías, en relación a la autoridad que tenían los líderes hacia alguien en cuanto a si quedaba libre o no de culpa. Eran ellos los que tomaban estas decisiones casi judiciales.

En hebreo es “asâr” “אָסַר” que es la expresión para dejar a alguien preso o bajo llave. Y la palabra “natâr” “נָתַר”, que es la que se usa para dejar libre o suelto. Esta expresión “asâr” o “natâr” eran usadas en las sinagogas para “admitir” o “rechazar” en la comunidad y eran las palabras técnicas que se usaban para expresar la “autoridad” de quien las profería, y tal como lo describe el historiador Flavio Josefo en su escrito ‘Bello Ludaico I, 111’, era la “autoridad” que alguien tenía para “enseñar” como Rabino Ordenado.

Es decir, que Yeshúa transfirió esta autoridad de enseñar a Pedro la cual usó como ya lo dijimos en la Fiesta de Pentecostés.

Por Carlos Rabat

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