La Ley, la Circuncisión y el Nuevo Pacto

Cuando el apóstol Pablo escribió su carta a la iglesia en Roma, ésta iba dirigida a personas que conocían de la Ley de Dios (Torah), pues lo más lógico es que el mismo apóstol las haya instruido en esto y de ahí es que él les hace la salvedad al respecto y les escribe:

“Hermanos, ¿acaso ignoran ustedes que la Ley tiene señorío sobre toda persona mientras está viva? Digo esto, ya que estoy hablando con conocedores de la Ley.” (Romanos 7:1).

El apóstol afirma que Ley (Torah) tiene Poder o Señorío sobre toda persona mientras está viva, y esto lo escribe él, a los cristianos de la Iglesia en Roma quienes eran conocedores de la Ley, a fin de explicarles lo siguiente:

“Quien tiene la Ley como su gloria, al desobedecer la Ley está deshonrando a Dios. Pues escrito está: -El Nombre de Dios es blasfemado entre las naciones por causa de ustedes.- De manera que la circuncisión sirve, si se pone en práctica la Ley, pero si eres desobediente a la Ley, tu circuncisión es como incircuncisión. Sin embargo, cuando el incircunciso obedece los estatutos de la Ley, ¿no será su incircuncisión como circuncisión? Y si el que por naturaleza está incircunciso pero cumple la Ley, te juzgará a ti, que a pesar de tener las Escrituras y de estar circuncidado eres desobediente a la Ley. Pues no se es judío porque se vea evidentemente por la circuncisión hecha en la carne; sino que se es judío por la circuncisión que no se ve, la que es hecha de corazón en el Espíritu y no de mera letra; cuya aprobación no proviene de los hombres, sino de Dios.” (Romanos 2:23-29).

Para los judíos, la circuncisión en el miembro viril era la señal para que una persona pudiera ser considerada como judía, de hecho hasta hoy, es así. Esto viene de lo dicho a Abraham:

“Cortarán la carne de su prepucio, y esto será por señal del pacto entre mí y ustedes.” (Génesis 17:11).

En hebreo, al acto de cortar el prepucio se le llama “brit miláh” “בְּרִית מִילָה” “pacto de circuncisión”. Sin embargo, ya Moisés exhortaba al pueblo que la circuncisión verdadera era la del corazón antes que la del miembro sexual.

“Circunciden el prepucio de su corazón, y su cerviz no endurezcan más.” (Deuteronomio 10:16).

La palabra “corazón” en hebreo que aparece ahí es “levav” “לֵבָב” que en la cultura hebrea también hace referencia al pensamiento, voluntad, o razonamiento.

La palabra “prepucio” en hebreo es “orlah” “עָרְלָה”, que hace referencia a la carne que cubre el la cabeza o glande del pene, lo cual quita sensibilidad al miembro.

Por tanto, espiritualmente el “prepucio” es la insensibilidad, la dureza, que el hombre tiene en su pensamiento que no le permite acercarse al Dios Eterno y esto se traduce en una vida llena de pecado.

“Circuncídense para YHWH, oh varones de Judá y habitantes de Jerusalem, y quiten el prepucio de su corazón, no sea que mi ira se encienda y salga como fuego, y no haya quien la apague, a causa de la maldad de sus acciones.” (Jeremías 4:4).

La pregunta es: ¿Está vigente la circuncisión? La respuesta es: ¡Sí! Pero, no la que se hace en la carne, cortando el prepucio del miembro reproductor, sino la que permitimos que el Mesías haga en nosotros cortando el prepucio de nuestro corazón.

“También en Él [Yeshúa], ustedes fueron circuncidados no con circuncisión hecha por mano [humana], sino en el despojarnos del cuerpo carnal, en la circuncisión [hecha] por el Mesías.” (Colosenses 2:11).

Cuando una persona permite que el Mesías corte el “prepucio” de su corazón, estará libre de toda dureza y podrá ser transformado para vida eterna. Cuando se quita el “prepucio” que es aquello que estorba o impide, la persona queda sensible para que la Torah pueda ser escrita en su corazón.

“Pues a nosotros también nos da testimonio el Espíritu Santo, después de haber dicho: Este es el [Nuevo] Pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: -Pondré mi Ley en sus corazones y la escribiré en sus mentes. Y de sus pecados y de sus violaciones a la Ley nunca más me acordaré.- (Hebreos 10:15-17).

Es decir, en el Nuevo Pacto la Ley sigue vigente aun la circuncisión, lo que cambia es su estado y la forma en la que la cumplimos. En el caso de la circuncisión ya no es en el miembro reproductor, pues quien persista en ello se ha quedado en el Antiguo Pacto; ya que la verdadera circuncisión es la que se hace en el corazón, y así se estará en el Nuevo Pacto y se cumplirá la Ley.

Por Carlos Rabat

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