La Necesidad de la Disciplina en nuestros Hijos

Ningún ser humano jamás llega al punto de no necesitar disciplina, la cual entrena al hombre de manera correcta y provechosa. De nada sirve tener mucho conocimiento si no hay disciplina, pues se convierte en letra muerta.

A medida que nos enfrentamos a la vida, constantemente nos vamos a encontrar con diversas situaciones, tal vez, muchas de ellas serán nuevas y se constituirán en pruebas que debamos enfrentar. El pasar por estas experiencias y no esquivarlas es lo que nos formará en carácter, para lo cual la disciplina será fundamental.

Puesto que esto es cierto aun en el caso de los adultos, un niño necesita mucha más disciplina, pues toda experiencia que viva le será nueva. Y si no se disciplina al niño va a ser un adulto que dé muchos dolores de cabeza. La Biblia enseña:

La insensatez está ligada al corazón del muchacho, pero la vara de la disciplina hará que ella sea quitada de él.

Proverbios 22:15

El que rechaza la disciplina menosprecia su alma, el que escucha la amonestación forma el corazón. El temor de YHWH es disciplina de sabiduría, por eso antes de obtener honor, debe haber humildad.

Proverbios 15:32-33

Por esa razón Dios habla a los padres sobre la gran importancia de enseñar a sus hijos a respetar las leyes, mantenerse moralmente limpios y amar a Dios. Si ellos no aprenden estos principios por la enseñanza que los padres les comunican verbalmente, sino que son desobedientes e ingobernables, entonces debe aplicarse alguna forma de disciplina.

El problema es que muchas veces al tener una buena posición económica y aun social, hace que los padres descuiden la exigencia que deben hacer a sus hijos en su formación, por lo que terminan formando hijos ociosos, flojos y buenos para nada. El mostrar negligencia en esto, o no hacerlo, resultará en criar hijos que más tarde no obedezcan a los padres en absoluto, y esto pudiera terminar en la peor calamidad tanto para los hijos como para los padres, pues habremos formado hijos que serán un gran dolor para sus padres. Tal es el caso de Iyov (Job) y del sacerdote Elí, hombres con buena posición económica y social, pero con hijos destruidos.

E iban sus hijos y hacían festejos en sus casas, cada uno en su día de nacimiento; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y se embriagaran con ellos. Y acontecía que cuando terminaban los días del festejo, Iyov enviaba a decirles que se santificaran, pero él se levantaba temprano y ofrecía holocaustos conforme al número de todos sus hijos. Porque decía Iyov: Tal vez hayan pecado mis hijos, y hayan inclinado sus corazones contra Elohím. De esta manera hacía todos aquellos días.

Job 1:4-5

Pero los hijos de Elí eran hijos buenos para nada, que no tenían conocimiento de YHWH.

1 Samuel 2:12


Pero Elí era muy anciano, y oyó todo lo que sus hijos hacían a todo Yisrael, y cómo se acostaban con las mujeres que prestaban servicio a la entrada de la Tienda de Reunión. Y él les decía: ¿Por qué hacen tales acciones? Pues estoy oyendo hablar de sus malas acciones por parte de todo este pueblo.

1 Samuel 2:22-23

Si un varón peca contra otro varón, los jueces lo juzgarán; pero si alguno peca contra YHWH, ¿quién podrá abogar por él? Pero ellos no quisieron escuchar la voz de su padre, por lo que YHWH decidió hacerlos morir.

1 Samuel 2:25