La Fiesta de Pésaj (Pascua) y su Significado en Yeshúa.

Pésaj

Pésaj es la primera de las tres grandes fiestas anuales a las que estaba convocado Israel. Pasó a ser la primera puesto que YAHWEH le ordenó a Moisés que ese mes en el que estaban siendo libres de la esclavitud de Egipto iba a ser el primero de los meses (Éxodo 12:1-2). Es decir, el mes en que fueron liberados de Egipto, que para entonces era el séptimo, pasaría a ser el primero de los meses por orden Divina. Este mes es el que se conoce como “Aviv” “אָבִיב” “tierno, verde, espiga joven, en relación con los brotes que se dan en la primavera” o “Nisán” “נִיסָן” en sumerio significa “retoño, primer brote”. Comparado con el calendario gregoriano cae entre marzo y abril.

“Ustedes salen hoy en el mes de Aviv.” (Éxodo 13:4).

La Fiesta de los Ácimos [Matsot – Panes sin Levadura] guardarás. Siete días comerás los Ácimos, como yo te ordené, en el tiempo del mes de Aviv, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.” (Éxodo 23:15).

En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, suerte para cada día y cada mes del año; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.” (Ester 3:7).

La palabra hebrea “Pésaj” “פֶּסַח”comúnmente conocida como “Pascua” significa, preterición, exención, aplazamiento, postergación, olvido, omisión, pasar de largo”. Viene de la raíz “pasaj” “פָּסַח”, brincar, saltar por encima, librar”.

Y cuando sus hijos les pregunten: ¿Qué significa este servicio para ustedes? Les responderán: Es el sacrificio de Pésaj para YAHWEH, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.” (Éxodo 12:27).

De la misma manera como discípulos de Yeshúa estamos llamados a contar o relatar las buenas nuevas de Él a tiempo y fuera de tiempo a todo ser humano, cómo Él está pasando de largo sobre aquellos que reciben su sangre. Nuestro deber es la evangelización (Lucas 24:46-47).

“A quien Dios ha propuesto públicamente como sacrificio expiatorio por su sangre a través de la fe, como evidencia de su justicia, por lo cual, Dios en su paciencia, ha pasado por alto los pecados pasados.” (Romanos 3:25).

Pésaj, es la primera convocación festiva. También hay otra interpretación para el significado de la palabra Pésaj, teniendo en cuenta dos raíces, “peh” y “saj”, que significaría “boca que habla”, esto nos lleva a la idea central de Pésaj en cuanto a la libertad que el pueblo de Israel recibiría de su esclavitud, pues ahora podían abrir sus bocas para expresarse. Pero, esto ya es una interpretación posterior.

En su Interpretación Temporal o Histórica, se refiere al evento de la salida de Israel de la esclavitud con el envío de la última plaga que el Eterno Dios trajo sobre Egipto. Pésaj hace alusión al momento específico cuando el castigo pasó de largo sobre las casas de los hebreos que tenían la señal de la sangre de los corderos y produjo la muerte de los primogénitos egipcios. Entonces se dio el éxodo o salida de Israel de aquella tierra y la redención de su esclavitud. La libertad, de hecho, es la nota dominante de Pésaj.

Se celebraba a partir del día 14 del primer mes bíblico. Llegaba a su máximo con el sacrificio de Pésaj cuando se presentaba el cordero preparado para ello.

“Guardarás el mes de Aviv y harás en él Pésaj para YAHWEH tu Dios, porque en el mes de Aviv te sacó YAHWEH tu Dios de Egipto al anochecer. Sacrificarás Pésaj a YAHWEH tu Dios de tus ovejas y de tu ganado, en el lugar que YAHWEH haya escogido para que habite allí su Nombre.” (Deuteronomio 16:1-2).

Pésaj empezaba al atardecer e iba hasta el siguiente atardecer del día 14, lo que la Biblia llama atardeceres o las dos tardes. Recordemos que en el pensamiento hebreo un nuevo día inicia cuando cae el Sol y va hasta el siguiente ocultamiento.

“En el primer mes, el catorce del mes, entre los atardeceres, Pésaj es para YAHWEH.” (Levítico 23:5).

El sacrificio de Pésaj se acostumbraba a presentar entre los dos atardeceres, sin embargo para el Tiempo de Yeshúa se acostumbraba a presentar un sacrificio por parte de la clase sacerdotal en el atardecer final del día catorce hacia la hora novena (3:00 pm aprox.), porque en la tarde de ese día fue sacrificado el cordero que cada familia usó para luego pintar las puertas con su sangre como está escrito.

Habló YAHWEH a Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo: Los hijos de Israel harán Pésaj en su tiempo. El día catorce de este mes, entre los atardeceres, la harán a su tiempo; conforme a todas sus leyes y conforme a todos sus decretos la harán. Y habló Moisés a los hijos de Israel para que hicieran Pésaj. Hicieron pues Pésaj en el mes primero, a los catorce días del mes, entre los atardeceres, en el desierto de Sinaí; conforme a todas las cosas que mandó YAHWEH a Moisés, así hicieron los hijos de Israel.” (Números 9:1-5).

Este cordero se escogía desde el día diez y permanecía en observación estricta hasta el catorce, a fin de no hallar nada incorrecto en el animal.

“Háblale a toda la congregación de Israel, diciendo: El día diez de este mes tome cada uno un cordero, según sus casas paternas, un cordero por familia.” (Éxodo 12:3).

“Y lo tendrán en observación hasta el día catorce de este mes, y toda la asamblea de la congregación de Israel lo sacrificará entre los atardeceres.” (Éxodo 12:6).

Eso mismo fue lo que vivió Yeshúa, cuando Él entró en Jerusalem era el día diez, tiempo en el que los sacerdotes escogían los corderos para tenerlos bajo observación. Los religiosos durante esos días estuvieron inspeccionando a Yeshúa para hallar algo indebido en él, pero no hallaron de qué acusarle. Por eso los religiosos buscaban incluso testigos falsos para tener de qué acusarle.

Dos días después era Pésaj, y la Fiesta de los Ácimos; y buscaban los principales sacerdotes y los escribas cómo prenderle por medio de engaño y así matarle.” (Marcos 14:1).

Y los principales sacerdotes, los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Yeshúa, para entregarle a muerte, pero no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos.” (Mateo 26:59-60).

Sin embargo, ese testimonio no sirvió de nada y esto queda manifestado en palabras del mismo Pilato quien fungió como autoridad final en el juicio a Yeshúa:

“Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Nada indebido he hallado en este hombre.” (Lucas 23:4).

Esa en realidad fue la sentencia de muerte, el ser inocente, pues el cordero que se hallaba limpio sin nada indebido debía ser sacrificado. Su causa de sacrificio fue porque en Él no se halló pecado, por tanto Dios lo hizo pecado por nosotros.

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” (2Corintios 5:21).

El cordero pascual, la víctima, debía ser macho, considerado la fuente de vida. Sin defecto, a fin de que fuera aceptable a Dios. De un año, como primicia (Éxodo 12:5). En lo sucesivo, el sacrificio del cordero de Pésaj se siguió celebrando cada año, en recuerdo de aquél ofrendado en Egipto (Éxodo 12:14). Pero, de Pésaj no podía participar ningún extraño.

“Después dijo YAHWEH a Moisés y a Aarón: Este es la Ley de Pésaj: Ningún extraño comerá de ella.” (Éxodo 12:43).

La palabra que hemos traducido del hebreo como “extraño” es “nejar” “נֵכָר”, esta expresión no quiere decir hombre que no pertenece a Israel, sino que hace alusión a aquella persona que aun perteneciendo étnicamente al pueblo de Israel no comparte la fe dada a Israel por medio de los Mandamientos de la Torah. Es decir que nejar significaría, “extraño, aquel que no se somete a la Torah.” Y obviamente nadie puede participar del sacrificio del Cordero Yeshúa si no acepta su Torah.

Esto es un asunto que el mismo apóstol Pablo aborda cuando habla de estar indigno, el no estar a la altura o capacitado para hacerlo, pues solo quien está dispuesto a vivir conforme a su Instrucción o Torah es quien puede participar de Pésaj.

“Entonces, cada vez que como coman de este Pan [el de Pésaj] y beban la Copa [de Pésaj], la muerte del Señor proclaman hasta que Él venga. De manera que cualquiera que coma el Pan o beba la Copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, estando cada uno aprobado coma del Pan, y beba de la Copa. Pues el que come y bebe sin discernir el Cuerpo [del Señor], juicio come y bebe para sí.” (1Corintios 11:26-27-29).

La palabra “discernir” que ha sido traducida de la expresión griega “diakrino” “διακρίνω” significa “saber diferenciar, poder hacer separación.” Obviamente es la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo entre lo que es pecado y no, y eso solo lo puede hacer alguien que viva conforme a la Torah.

En pocas palabras, lo que Pablo está diciendo es que si cualquiera participa de Pésaj pero su vida no es digna delante del Señor, por cuanto no vive conforme a Su Palabra, el juicio del Señor caerá sobre él en vez de pasar por encima de él.

Con la destrucción del Templo de Jerusalem en el año 70 quedó cesante el culto de sacrificios en el pueblo de Israel, por tanto dejó de celebrarse el sacrificio del cordero pascual. Hoy los judíos solo tienen un recuerdo simbólico del mismo y es un trozo de hueso con carne asada que se coloca en medio de la mesa o séder en la noche de celebración de Pésaj.

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Hasta el día de hoy, para los judíos, en la víspera de Pésaj se lleva a cabo un séder o “ritual, orden” que incluye la lectura de la “Hagadah” que es un elaborado relato de la esclavitud y el éxodo de Egipto. La “Hagadah” o “Relato” de Pésaj es el texto tradicional que se lee en la mesa como marco que rodea la cena festiva de esa noche. El estilo de la “Hagadah”, y su nombre mismo, están en consonancia con el mandato bíblico que dice: Y le relatarás en aquel día a tu hijo[La historia del éxodo]” (Éxodo 13:8).Toda la familia se reúne para el séder, el cual consiste de un banquete familiar o que también puede ser organizado por comunidades. La mesa debe estar cubierta con un mantel blanco y se coloca la mejor vajilla, y copas de vino para todos. Tradicionalmente se deja una silla de más vacía para el profeta Elías quien se espera aparezca con la noticia del Mesías. También se disfruta de la matsah – pan sin levaduray de otros alimentos tradicionales.

En su interpretación Profética o Actual, Pésaj corresponde a que Yeshúa el Mesías, se entregó como el Cordero sacrificial puro y sin mancha. De ahí entendemos la expresión de Juan el bautista:

“Al siguiente día vio Juan a Yeshúa que venía hacia él, y dijo: ¡Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29).

El relato del sacrificio del Mesías corresponde al momento exacto de la presentación del cordero sacrificial que se hacía en ese momento en Israel (Marcos 15:34-37). Es decir, Yeshúa murió el 14 de Aviv del año 4.000 del calendario Bíblico a la hora novena. Lo que corresponde al 3.790 del calendario civil judío y al jueves 3 de abril del año 30 gregoriano a las 3:00 pm.

Así como la sangre del Cordero de Pésaj en las puertas, libró a los israelitas de la muerte, Yeshúa nos rescató del poder de la muerte eterna con su sangre. De ahí la afirmación del apóstol Pedro:

“Sabiendo que ustedes fueron redimidos, no con cosas corruptibles como plata u oro, sino con la preciosa sangre del Mesías, como la de un cordero sin falta y sin mancha” (1Pedro 1:18-19).

El día que los hebreos salieron de Egipto hubieron de comer Pésaj de una forma particular.

Y lo comerán así: ceñidas sus cinturas, calzados sus pies, y su vara en sus manos; y lo comerán de prisa. Pésaj es para YAHWEH.” (Éxodo 12:11).

Todo lo anterior es un indicativo de premura, de disposición ya que normalmente era costumbre para entonces que durante las comidas festivas los comensales se quitaran su calzado y aflojaran sus cintos, entrando en un estado de relajación y conformismo. Pésaj era entonces una invitación a estar preparado y listo para salir con prisa del lugar de esclavitud hacia la libertad, no podemos conformarnos o moldearnos a las cosas de este mundo.

No se moldeen a las cosas de este siglo, sino transfórmense por medio de la renovación de su entendimiento, para que comprueben así lo que es la Voluntad de Dios, lo bueno, lo agradable y lo perfecto.” (Romanos 12:2).

En Yeshúa se hace un llamado para estar listos a salir del pecado, es una preparación a conciencia, a fin de abandonar la vida de esclavitud espiritual. También es un llamado al creyente para estar totalmente dispuesto en todo momento para salir de este mundo al encuentro con su Señor. Fue la tarea de Juan bautista, preparar un pueblo que esté listo para el Señor.

“Y caminará delante de Dios con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos; para prepararle al Señor un pueblo totalmente dispuesto.” (Lucas 1:17).

También debieron comer Pésaj acompañado de las Hierbas Amargas.

Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y Ácimos; con hierbas amargas lo comerán.” (Éxodo 12:8).

Las hierbas amargas que en hebreo es “merorim” “מְרֹרִים” serían un recuerdo de todas las amarguras y aflicciones que vivieron mientras estaban en Egipto.

“Los egipcios esclavizaron a los hijos de Israel con tiranía, y amargaron su vida con duro trabajo de arcilla y adobes, con toda clase de servicio en el campo y en todo servicio con que tuvieron que servir por causa de la opresión.” (Éxodo 1:13-14).

Las hierbas amargas son una representación de la amargura que se tiene cuando se vive bajo el pecado. Por eso, para celebrar Pésaj debe haber una preparación y disposición de hacerlo, eso mismo fue lo que hicieron los discípulos (Marcos 14:12-16).

Debe haber una disposición de nuestra propia morada o vida para poder participar del sacrificio de Pésaj que fue hecho en el Mesías. No debemos ser mezquinos sino entregarnos totalmente.

El Nuevo Pacto en Pésaj. En las páginas de las Sagradas Escrituras encontramos una promesa sobre un Nuevo Pacto, que lamentablemente ha sido gravemente distorsionado y poco entendido.

Es obvio que si se nos habla de un Nuevo Pacto eso implica que hay un Pacto que se da por viejo. Pero, es penoso escuchar a muchos que afirman que el Antiguo Pacto es el Antiguo Testamento, y el Nuevo Pacto el Nuevo Testamento, y esto ha sido tomado como una verdad dogmática y hasta doctrinal.

Lo primero que debemos entender es que los Nombres Antiguo y Nuevo Testamento no fueron dados sino varios siglos después para marcar la diferencia entre los Escritos antes del Mesías y después de Él. Sin embargo, esto no debió ser así pues los primeros discípulos nunca tuvieron un antes y un después en las Escrituras y más bien las veían como un todo, a los Escritos Anteriores como lo dicho proféticamente acerca del Mesías y los Escritos Posteriores como evidencia del cumplimiento de los Escritos Anteriores.

Tengan en cuenta que la paciencia de nuestro Señor es para salvación, tal como les escribió también nuestro querido hermano Pablo, con la sabiduría que Dios le dio. Él, en todas sus cartas se refiere a estas mismas cosas, entre las que hay algunas difíciles de entender, que los ignorantes e inconstantes tergiversan, así como lo han hecho también con las otras Escrituras, para su propia perdición.” (2Pedro 3:15-16).

“Amados, no les estoy escribiendo acerca de un Mandamiento nuevo, sino de un Mandamiento antiguo, el cual ustedes han tenido desde un principio, y ese Mandamiento antiguo es la Palabra que han oído.” (1Juan 2:7).

Como vemos los apóstoles nunca hablaban de Antiguo y Nuevo Testamento, sino que a todo le llamaban, Escrituras o Palabra. Por tanto, tenemos la tarea de identificar correctamente qué es lo que las Sagradas Escrituras llaman Antiguo y Nuevo Pacto. Las Escrituras dicen:

He aquí que vienen días, declara YAHWEH, en los que estableceré con la casa de Israel y con la casa de Judá un Nuevo Pacto. Pero no como el Pacto que establecí con sus padres el día que los tomé de su mano para sacarlos de la tierra de Egipto, pues ellos violaron mi Pacto cuando fui Yo para ellos un Baal, declara YAHWEH. Por tanto, este será el Pacto que estableceré con la casa de Israel después de aquellos días, declara YAHWEH: Daré mi Torah en su mente y la escribiré en su corazón, así seré Yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” (Jeremías 31:31-33).

La palabra hebrea para “pacto” es “brit” “בְּרִית” que se define como “la voluntad expresa de un testamento”. También como “alianza o contrato, convenio, acuerdo”. El pacto solo podía hacerse entre iguales, de la misma condición, por ejemplo entre reyes, poderosos o del mismo linaje o estirpe. Entre pares.

Por eso, en el caso del Eterno Dios, Él siempre habla de “Mi Pacto”, pues ningún hombre puede hacer un pacto con Él, ya que nadie es igual a Él, por lo que al hombre no le queda otra opción que aceptar y acatar el pacto de Él.

Observamos que el profeta está hablando que el Nuevo Pacto sería uno diferente al que hizo con aquéllos el día que los sacó de Egipto.

¿Qué sucedió el día que YAHWEH los sacó de Egipto? En Éxodo 12 dice que los hebreos tomaron la sangre de los corderos y la pusieron como señal sobre sus postes y puertas, como hemos visto. Ese día por medio de la sangre de los animales quedó trazado un Pacto en el que el juicio de YAHWEH saltó o pasó por alto en medio de los hijos de Israel en las casas que tenían la sangre de esos animales.

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A partir de ahí, la sangre de animales sería tenida por Israel como el medio de purificación y limpieza de sus pecados y por ende de redención, por medio de la cual el juicio de Dios saltaría sobre el pueblo. Del uso de la sangre animal, surgió la clase sacerdotal levítica y aarónica. Tengamos en cuenta que aunque antes se hacían sacrificios, todos ellos eran en agradecimiento al Eterno Dios y no se usaba la sangre para perdón de pecados y consagración.

Tomarás también el segundo carnero, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del carnero. Una vez inmolado, tomarás su sangre y untarás con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja de sus hijos; el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y derramarás la sangre alrededor del altar. Tomarás luego sangre de la que está sobre el altar, y el aceite de la unción, para rociar a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y las vestiduras de sus hijos juntamente con él. Así quedará consagrado él y sus vestiduras, y con él sus hijos y las vestiduras de sus hijos.” (Éxodo 29:19-21).

Pero, hay que aclarar que algunos dicen que cuando Adam y Eva pecaron, Dios sacrificó animales para vestirlos con sus pieles, esto lo deducen de la traducción que hacen algunas versiones como Reina-Valera:

“Y Jehová Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió.” (Génesis 3:21).

Sin embargo, cuando leemos el texto hebreo nos damos cuenta que éste dice así:

“E hizo YAHWEH Dios al hombre y su mujer vestimentas y les cubrió su piel”.

La palabra hebrea que se traduce como piel es “or” “עוֹר” que se usa para describir “la piel desnuda o expuesta”.

En realidad no se nos dice de qué estaban hechas esas vestimentas que YAHWEH les hizo, y si hubieran sido de animales el texto lo diría.

Yeshúa nuestro Señor hizo referencia al Nuevo Pacto del que habló el profeta justo en la Fiesta de Pésaj en la que Él sería sacrificado.

“Y tomando una copa de vino, dio gracias y se las dio, diciendo: Beban de ella todos, pues ésta [Copa] es mi sangre, la del Nuevo Pacto, la cual está siendo derramada a favor de muchos, para perdón de pecados. Y les digo que desde ahora no beberé de este fruto de la vid hasta aquél día en que lo beba de nuevo con ustedes en el Reino de mi Padre.” (Mateo 26:27-29).

Era costumbre en medio de Pésaj tomar una copa de vino para recordar la sangre de los corderos que había sido usada en Egipto, para pintar las puertas de las casas para que el juicio de Dios no entrara en ellas.

Cada Fiesta de Pésaj se conmemoraba aquella sangre de animales, pero Yeshúa les dice a sus discípulos que ya no sería más la sangre de los animales sino la de Él que traería perdón de pecados. Por tanto, cada vez que celebraran Pésaj debían conmemorar no la sangre de los animales sino la de Yeshúa Mesías.

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De igual manera, después de haber cenado, tomó también la Copa, diciendo: Esta es la Copa del Nuevo Pacto que es en mi sangre; esto lo harán en memoria de Mí cada vez que la estén bebiendo. (1Corintios 11:25).

Como vemos el Nuevo Pacto quedó sellado en la sangre del Mesías, por lo que la sangre de los animales ya quedaba obsoleta, pasaba a ser un Viejo Pacto.

La profecía del Nuevo Pacto dada por Jeremías se cumplió cuando entró en la escena de este mundo el Mesías bendito, Yeshúa. Por lo que aquel Pacto en la sangre de animales quedaría inválido, pues ahora todo lo que se purificaba y limpiaba con esa sangre animal, sería limpiado de una vez por todas por la Sangre del Mesías el hijo de Dios.

Porque si aquel Primer [Pacto] hubiera sido sin defecto, no se hubiera procurado lugar para un Segundo [Pacto]. Porque reprochándolos, dice: -He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y con la casa de Judá un Nuevo Pacto; no como el Pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Porque ellos no perseveraron en mi Pacto, por lo cual Yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por tanto, éste es el Pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: -Daré mi Ley en su mente, y la escribiré en su corazón, y les seré por Dios, y ellos me serán por pueblo-. Y ninguno enseñará a su conciudadano, ni ninguno a su hermano, diciendo: -Conoce al Señor-. Porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Pues seré propicio a sus iniquidades, y nunca jamás me acordaré de sus pecados. Al decir, Nuevo [Pacto], ha declarado obsoleto el Primero; y lo que es obsoleto y va caducando, y está próximo a desaparecer.” (Hebreos 8:713).

“Pero habiendo venido el Mesías, Sumo Sacerdote de los bienes llegados, por medio de un mayor y perfecto Tabernáculo, no hecho por manos, es decir, no de esta creación; ni por medio de la sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró una vez por todas en el Lugar Santísimo, habiendo asegurado eterna redención. Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada a los inmundos, santifica para la purificación de la carne, ¡cuánto más la Sangre del Mesías, quien mediante el Espíritu Eterno se ofreció a Sí mismo sin mancha a Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas para servir al Dios vivo! Por eso, Él es el Mediador del Nuevo Pacto, para que habiendo ocurrido una muerte para la remisión de las transgresiones cometidas durante el Primer Pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay Pacto, es necesario que intervenga la muerte del destinado al sacrificio. Porque un Pacto solo es firme sobre víctimas muertas, pues no tiene vigencia mientras vive el pactado. De donde ni siquiera el Primer [Pacto] fue puesto en vigor sin sangre; porque habiendo sido declarados por Moisés todos los Mandamientos de la Torah a todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros, con agua y lana escarlata e hisopo, roció el rollo mismo, y a todo el pueblo, diciendo: esta es la sangre del Pacto que Dios les mandó. Y de la misma manera, roció con la sangre el Tabernáculo y todos los utensilios del ministerio. Y según la Torah, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay remisión. Era pues necesario que las representaciones de las cosas celestiales fueran purificadas con estos ritos, pero las cosas celestiales mismas, con un sacrificio mayor que éstos. Porque no entró el Mesías en un Santuario hecho por manos, representación del Verdadero, pues entró al Cielo mismo, para presentarse ante el rostro de Dios por nosotros, y no para ofrecerse repetidamente a Sí mismo, tal como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena; pues de otra manera, le hubiera sido necesario padecer repetidamente desde la creación del mundo, pero ahora ha sido manifestado una vez por todas en la consumación de los siglos, para quitar el pecado por medio del sacrificio de Sí mismo. Y tal como está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también el Mesías fue ofrecido una vez por todas para llevar la carga de los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, a los que lo esperan para salvación.” (Hebreos 9:11-28).

Así que, hermanos, ahora tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la Sangre de Yeshúa el Mesías” (Hebreos 10:19).

“… y a Yeshúa, el Mediador del Nuevo Pacto en la Sangre rociada, la cual da mayor testimonio que la de Abel.” (Hebreos 12:24).

“Tenemos un Altar, del cual no tienen derecho a comer los que sirven al Tabernáculo; porque los cuerpos de los animales, cuya sangre es llevada por el Sumo Sacerdote al Lugar Santísimo como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Yeshúa, para santificar al pueblo por su propia Sangre, padeció fuera de la puerta.” (Hebreos 13:10-12).

Por eso la noche en que Yeshúa fue entregado participó de la Cena de Pascua, en la que año tras año se tomaba una Copa, la Copa del Pacto de santificación en la que se vertía vino y se recordaba la sangre de los corderos que había sido usada aquella noche en la que Israel fue sacado de Egipto.

Como vemos el Antiguo Pacto tenía que ver con todo lo relacionado a los sacrificios y derramamiento de sangre de animales para remisión de pecados, que era el servicio que administraban los levitas, un Pacto que había sido escrito en piedras, lo cual quedó abolido por el Nuevo Pacto que es el sacrificio y derramamiento de sangre del Mesías y Señor Yeshúa, el cual se constituye en Sumo Sacerdote y da así entrada a una nueva clase sacerdotal, la de Malki-Tsédek (Rey de Justicia), que tiene escrito el Pacto de la Torah en el corazón.

Por tanto, El profeta dice que la Torah en el Nuevo Pacto ya no estaría escrita en tablas de piedra sino en los corazones y en las mentes, no dice que la Torah (Ley) fuera a ser abolida o anulada sino que pasaría de un estado (escrita en piedra) a otro (escrita en los corazones). Cuánto más entonces habría que cumplir la Torah que sería grabada en lo interior. La Torah fue grabada en piedra para significar la dureza de los corazones, pues no era ahí en donde debía estar escrita.

“El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro, y con punta de diamante está grabado en la tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares.” (Jeremías 17:1).

Y pusieron su corazón como el diamante, para no oír la Torah ni las Palabras que YAHWEH de los Ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los primeros profetas; vino, por tanto, gran enojo de parte de YAHWEH de los ejércitos.” (Zacarías 7:12).

Por eso el profeta Ezequiel había hablado también de esto:

“Y les daré un corazón en el que les infundiré un espíritu nuevo, y así quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis Leyes, y guarden mis Decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y Yo les sea por Dios.” (Ezequiel 11:19-20).

El Nuevo Pacto tendría como propósito levantar un pueblo para el Eterno Dios que sí hiciera y viviera conforme a su Torah, ya que los que estuvieron bajo el Primer Pacto no lo hicieron.

Por tanto, nada tiene que ver con Antiguo y Nuevo Testamento que son las formas o títulos en las que siglos después del Mesías, empezaron a denominar a los libros escritos antes del Mesías y las cartas escritas después del Mesías, lo cual lamentablemente se ha prestado para que muchos indoctos y neófitos confundan y traigan así confusión a la Iglesia.

Entendemos por tanto, que fue en la Fiesta Pésaj en la que Yeshúa se entregó como sacrificio que quedó establecido el Nuevo Pacto en su sangre, por tanto quien tenga sobre sí la sangre del Mesías, el mismo Dios pasará por alto sus pecados.

“A quien Dios ha propuesto públicamente como sacrificio expiatorio por su sangre a través de la fe, como evidencia de su justicia, por lo cual, Dios en su paciencia, ha pasado por alto los pecados pasados.” (Romanos 3:25).

“Pues bien, Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia [pecado], ahora demanda de todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.” (Hechos 17:30).

Pésaj era por tanto, el primer día de la celebración de la Fiesta, no como los judíos actuales que la celebran a partir del segundo día, es decir el 15.

De Ramesés salieron en el mes primero, a los quince días del mes primero; a la mañana siguiente de Pésaj salieron los hijos de Israel con mano poderosa, a vista de todos los egipcios.” (Números 33:3).

También observamos que así como la salida de Egipto fue en Pésaj, la entrada a la tierra prometida lo fue igual.

“Y los hijos de Israel acamparon en Guilgal, y celebraron Pésaj a los catorce días del mes, al atardecer, en los llanos de Jericó. Al otro día de Pésaj comieron del fruto de la tierra, los ácimos, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.” (Josué 5:10-12).

En entendimiento Profético y Escatológico, el maná hace referencia al pan espiritual que ahora nos sustenta en el desierto y es la Torah, pero cuando entremos a nuestra tierra prometida comeremos de la Torah celestial, el fruto del Cielo.

Y como hemos visto no todo el mundo podía celebrar Pésaj, pues se debía estar apto para ello. Trayendo nuevamente el texto de Éxodo 12:43 ningún “hijo extraño” “ben nejar” “בֶּן־נֵכָר” podía participar de Pésaj ya que un extraño era aquel que seguía otros dioses, tal como aparece en Génesis 35:2:

“Entonces dijo Jacob a su casa y a todos los que estaban con él: Quiten los dioses extraños que hay en medio de ustedes, purifíquense y cambien sus vestiduras.”

Lo que el Eterno Dios está diciendo es que mientras la persona sirva a otro dios no puede participar de lo que Pésaj significa, de la misma manera nadie que sirva a otro dios, puede participar del sacrificio ofrecido por el Mesías y ser limpio con su sangre. Pero, también dice:

“Y si el extranjero que reside en medio de ti, quiere hacer Pésaj para YAHWEH, ha de ser circuncidado todo varón, y entonces la hará, pues será como un natural de tu tierra; pero ningún incircunciso comerá de ella.” (Éxodo 12:48).

Y si reside en medio de ti extranjero, y quiere hacer Pésaj a YHWH, conforme a la Ley de Pésaj, y conforme a sus Decretos la hará. Una misma Ley tendrás, tanto para el extranjero como para el natural de la tierra.(Números 9:14).

Como vemos los extranjeros no estaban excluidos de celebrar Pésaj, los extraños sí, lo único que  debían hacer los extranjeros era acatar lo que la Torah decía, obviamente antes de Yeshúa esto se interpreta Históricamente, y así entendemos que la circuncisión era la base para que alguien pudiera participar de Pésaj, pues la circuncisión era el sello de pertenencia. De la misma manera en el entendimiento Profético, debemos estar circuncidados, pero del corazón como lo enseñó el apóstol Pablo. Pues la circuncisión es quitar de nuestro corazón la dureza, aquello que nos impide ser sensibles a Su Palabra y una de las formas de demostrar que nuestro corazón acepta Su voluntad es a través del Bautismo.

Entonces ¿cómo deberíamos celebrar esta Fiesta? Tal cual como la celebró Yeshúa con sus discípulos. En esta Cena, el Señor ordenó que cada vez que la celebráramos debía ser en honor y en memoria de Él hasta su regreso. Por tanto, Pésaj se constituye en una ordenanza dada la iglesia como celebración, ya no en memoria de lo que había sido la salida de la esclavitud de los hebreos en Egipto, sino de nuestra salida de una vida de pecado a la salvación que solo puede ofrecer el Mesías Yeshúa el Cordero que quita el pecado del mundo (Lucas 22:7-20).

Es una ordenanza restringida solo a creyentes, pues un incrédulo no cree en la muerte del Mesías por sus pecados, ni ha sido liberado de ellos, porque no lo ha reconocido como su Señor y Salvador. Entonces ¿Cómo puede celebrar alguien algo en lo que no cree? La Biblia enseña que la señal viva de un verdadero creyente es el bautismo, y debería ser esto una base para quienes en realidad se hacen partícipes de la Cena del Señor, pues el bautismo tiene un propósito principal y es reconocer a Yeshúa como el Mesías, el Hijo del Dios Altísimo. No se trata de discriminación o de acepción de personas, sino de un verdadero acto de vida, de entrega y reconocimiento de Aquél que es nuestra verdadera Pascua. Así como Ananías le ordenó a Pablo que lo hiciera en su conversión a Yeshúa:

Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la Torah, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban. Vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca, porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando Su Nombre. (Hechos 22:12-16).

En la historia de Israel se había suscitado un hecho asombroso, la Torah se había perdido en el mismo Templo, por lo que el pueblo estaba ajeno a los preceptos del Eterno Dios y solo cuando la Torah es hallada se dan cuenta de la orden de la celebración de Pésaj.

“Luego el rey ordenó a todo el pueblo, diciendo: hagan Pésaj para YAHWEH su Dios, según lo escrito en este Libro del Pacto. Porque que esta Pésaj no había sido celebrada desde los días de los jueces que juzgaron a Israel, ni en todos los días de los reyes de Israel y de los reyes de Judá. En el año decimoctavo del rey Josías fue hecha esta Pésaj para YAHWEH en Jerusalem. Josías también eliminó los médium y espiritistas, a las imágenes de sanidad, y todos los ídolos abominables, y todos los ídolos detestables que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalem, para cumplir las palabras de la Torah escritas en el Libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la Casa de YAHWEH.” (2Reyes 23:21-24).

De igual manera mientras la Torah está perdida en el corazón del hombre, no podrá ser consciente del entendimiento de quién es Pésaj, pero cuando ésta es hallada podremos vivir en Pésaj.

Por Carlos Rabat

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