¿Cuándo será el fin?

El Señor y Mesías Yeshúa enseñó:

“Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. Por lo cual la violación a la Ley [Torah] se multiplicará y el amor de muchos se enfriará. Mas el que permanezca hasta el fin, éste será salvo. Y cuando sea proclamado este Evangelio del Reino en toda la tierra habitada, como testimonio a las naciones, entonces vendrá el fin.” (Mateo 24:11-14).

Lo primero que el Señor advierte es que se levantarían muchos falsos profetas, eso es lo que hoy estamos viendo prácticamente esta advertencia ya está cumplida, pues vemos cómo los falsos profetas y apóstoles se han adueñado prácticamente de la Iglesia.

Luego estos pseudoprofetas llevarán a las multitudes guiadas por ellos a violar la Ley [Torah]. En las versiones comunes de la Biblia traducen con la palabra “maldad”, pero la palabra griega que aparece allí es “anomían” “ανομιαν” que significa “no Ley [Torah], violación de la Ley [Torah] o infracción de la Ley [Torah]”. De la misma manera que aparece en 1Juan 3:4:

“Todo el que practica el pecado, también practica la violación de la Ley [Torah] (anomían), porque el pecado es violación de la Ley [Torah] (anomía).”

Y estos falsos, por llevar a la violación de la Ley [Torah] de Dios a muchos, el amor se enfriará en aquellos, pues la base del amor a Dios está en cumplir Su Ley [Torah] y Sus Mandamientos. Veamos qué dice el apóstol Juan:

“En esto conocemos que los hijos de Dios amamos: Cuando amamos a Dios practicando sus Mandamientos. Pues, ésto es el amor a Dios: Que guardemos sus Mandamientos, ya que sus Mandamientos no son gravosos.” (1Juan 5:2-3).

Sin embargo el Señor advierte que, el que permanezca hasta el fin, éste será salvo; pero, ¿permanezca en qué? La expresión griega es “jypomeínas” “ὑπομείνας” que significa “permanecer debajo de, quedarse bajo las órdenes de”, obviamente si viene hablando de la la Ley [Torah] de Dios y en la forma en la que está escrito el texto se refiere a permanecer en la Ley [Torah] de Dios y hay que hacerlo hasta el final, no hay opción.

Por último, dice que cuando sea predicado el Evangelio del Reino como testimonio a todas las naciones, pero del Reino de Dios, no ese falso “evangelio del reino” que se predica hoy por estos falsos apóstoles y profetas, vendrá el fin. Y el Evangelio del Reino tiene que ver con su Ley [Torah]. Veamos:

“Pues el mismo Evangelio que se les proclamó a ellos [los israelitas en el Sinaí], es el que también a nosotros nos ha sido proclamado; pero en nada les benefició la Palabra que fue proclamada ya que no estuvo acompañada de fe por parte de los que la habían oído [en el Sinaí].” (Hebreos 4:2).

Observamos que el escritor de la carta a los Hebreos afirma que el mismo Evangelio que aquéllos recibieron en el Sinaí cuando les fue entregada la Ley [Torah], es el mismo Evangelio que nosotros ahora hemos recibido, y para que no quedará duda que era el mismo Evangelio usó la expresión “katháper” “καθάπερ”, que significa “exactamente, igual que, de la misma forma y sustancia”.

Por tanto, el mismo Evangelio, que fue dado por medio de Moisés, es el que nos ha sido dado, y cuando se proclame ese Evangelio del Reino a todas las naciones como testimonio, vendrá el fin.

El problema es que los falsos apóstoles trabajan duro en la perversión del Evangelio para presentar un “evangelio diferente”. Pablo escribió:

“Estoy asombrado de que tan pronto se hayáis alejado del aquel que los llamó por gracia, para seguir un evangelio diferente. Y no es que haya otro Evangelio, sino que hay algunos que los confunden queriendo torcer el Evangelio del Mesías.” (Gálatas 1:6-7).

Por Carlos Rabat

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