El Fuego de la Pasión

La Biblia enseña:

“Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca sobre tu brazo. Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro. Como llama divina es el fuego ardiente del amor. Ni las muchas aguas pueden apagarlo, ni los ríos pueden extinguirlo. Si alguien ofreciera todas sus riquezas a cambio del amor, sólo conseguiría el desprecio.”

Cantares 8:6-7

En idioma hebreo, hombre es “ish” “אִישׁ” (Alef, Yod, Shin) y mujer es “ishâh “אִשָּׁה” (Alef, Shin, Hey). Estas palabras entre si, tienen dos letras en común, la אִ “Alef” y la שׁ “Shin”, שׁאִ (esh: Fuego); y dos letras sobrantes que al unirlas forman יה “Yah” (la contracción del nombre de nuestro Creador).

Así entendemos lo que Adam dijo cuando vio a Eva:

“Y el hombre exclamó: ¡En verdad ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Por esto será llamada varona (isháh), porque del varón (ish) fue tomada.”

Génesis 2:23

Luego dice La Escritura Santa:

“Por eso se alejará el varón de su padre y su madre para unirse a su varona y serán así un solo cuerpo.”

Génesis 2:24

El ish y la isháh fueron creados para fundirse en un solo cuerpo, un solo ser, pero su fusión será posible solo por el poder del Eterno Dios.

Cuando un hombre y una mujer se unen, pero dejan a Yah fuera, todo lo que queda es el fuego de la pasión. Pero cuando un hombre y una mujer se unen, poniendo a Yah en medio de ellos, además del fuego de la pasión, van a poder experimentar el regalo de la manifestación de nuestro Creador traducido en Amor.