Tal vez usted haya visto o escuchado acerca de la cuenta del «Ómer», pero es muy probable que no sepa el significado profundo o espiritual de esta palabra hebrea.

Empecemos por la básico. Un ómer era una antigua unidad de medida. Por ejemplo, un ómer era lo que se debía recolectar por cada persona cuando Dios enviaba el Maná a los israelitas en el desierto. Un ómer de Maná fue lo que se le dijo a Aharón que debía guardar en presencia del Señor como testimonio a las generaciones. Esta palabra es a veces traducida como “gavilla” que hace referencia a una cantidad de grano suficiente para agruparse en fardos o pacas.

Un ómer de cebada era la ofrenda alzada que se presentaba en la mañana del día después del Shabat Semanal durante Pésaj (Pascua), más exactamente la fiesta de los Matzot (Ácimos).

Pero cuando analizamos su significado más profundo, entendiendo que “ómer” viene de la raíz hebrea “amar” “עָמַר” observamos que su significado es “someter a alguien bajo esclavitud sin derecho alguno, un secuestrado”. Es diferente al siervo, pues el siervo tenía ciertos derechos y privilegios.

Pero si no resulta de tu agrado, la dejarás ir adonde ella lo desee. Y no podrás venderla ni esclavizarla [amar], puesto que la habrás deshonrado.

Deuteronomio 21:14

Si se descubre a un hombre que haya raptado a uno de entre sus hermanos, de los hijos de Yisrael, y le haya esclavizado [amar] o le haya vendido, el tal ladrón morirá. Así extirparás el mal de en medio de ti.

Deuteronomio 24:7

Por eso el apóstol Pablo escribió:

Pero gracias a Dios que, aunque ustedes eran esclavos del pecado, al haber obedecido de corazón a aquella enseñanza a la cual fueron entregados, son libertados del pecado, y han venido a ser siervos de la Justicia.

Romanos 6:17-18

Por eso, Yeshúa Mesías es el Ómer Reshit, es decir el Ómer Principal, quien se hizo esclavo y recibió la paga del pecado por nosotros, pero resucitó venciendo de una vez para siempre a la muerte.

Así, el hombre está esclavo del pecado, cada uno es un ómer, pero con la posibilidad de ser libre de la esclavitud reconociendo el señorío del Mesías y aceptando su Toráh que es la Justicia de Dios.

De ahí que se debía hacer una cuenta del Ómer, con la que nos vamos aproximando a la Fiesta de Shavuot (Semanas, conocida también como Pentecostés), pues allí se haría la entrega de la Toráh donde dejarían de ser esclavos de Egipto, para convertirse en siervos de la Justicia, y también recepción del Espíritu Santo con que somos hechos libres.

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