Fiesta de Yom Teruâh – Día de Proclamación

Yom Teruah 2

Yom Teruâh es el primer momento festivo que nos introduce a la Gran Fiesta de Sucôt (Tabernáculos). Se celebraba el primer día del mes séptimo bíblico llamado Tishrei y marcaba el fin de la estación de la cosecha. Para este año 2014, Yom Teruâh concuerda con el 24 de septiembre.

Habla a los hijos de Israel y diles: “En el séptimo mes, el día uno del mes, tendrán Shabbatôn [Gran Reposo], un memorial de Teruâh, una Convocación Santa. No harán ningún trabajo servil, pero presentarán una ofrenda encendida a YAHWEH.” (Levítico 23:24-25).

“Yom Teruâh” “תְּרוְּעָה יֹום” se ha traducido comúnmente como “Fiesta de las Trompetas” pero su traducción real es “Día de Proclamación”. La palabra hebrea “Teruâh” “תְּרוְּעָה”, significa proclamación de alegría, grito de guerra o júbilo, especialmente toque de trompetas por alarma”. Según el diccionario de la Real Academia Española, “proclamar” significa: “1). Publicar en alta voz algo para que se haga notorio a todos. 2). Declarar solemnemente el principio o inauguración de un reinado u otra cosa. 3). Dicho de una multitud: Dar voces en honor de alguien. 4). Conferir, por unanimidad, algún cargo. 5). Dar señales inequívocas de un afecto, de una pasión, etc. 6). Dicho de una persona: Declararse investida de un cargo, autoridad o mérito.”

De acuerdo al calendario judío, el primer día del mes séptimo se celebra el año nuevo, pero esto corresponde a un error de no atender la ordenanza dada por Dios cuando cambió los tiempos designando al mes de Nisân como el primer mes del año y en consecuencia, Tishrei que era el primero pasó a ser el séptimo. Por eso los judíos han cambiado el nombre bíblico “Yom Teruâh”, por el civil “Rosh HaShanâ (Cabeza del Año)” el cual no tiene ninguna base bíblica. El motivo de este error, el anunciar el comienzo del año nuevo, se da ya que al parecer para los grupos religiosos y sectarios como los fariseos no había motivo real del porqué celebrar ese día como convocación santa.

Pero, el sentido precisamente radicaba en su nombre, Yom Teruâh, ya que era el día en el que el pueblo debía prepararse para la “proclamación de aquel día”, el advenimiento del Mesías.

En la antigüedad, Yom Teruâh se celebraba en Israel con gran festividad y gozo, y era introducida a son de “jatsotsrôt (trompetas)” o “cuernos (shofârôt)”. Se ofrecían sacrificios y no se permitía en él trabajo servil alguno.

En el séptimo mes, el día primero, tendrán convocación santa y no harán ningún trabajo servil. Será para ustedes Yom Teruâh.” (Números 29:1).

Es importante hacer notar que el Mesías Yeshûa nació el 1° del mes séptimo Tishrei del año bíblico 3.963, que corresponde al año 3.754 del calendario civil judío, y al sábado 4 de septiembre del año 7 a.C. del calendario gregoriano. ¿Cómo sabemos esto?

Lo sabemos ya que se nos enseña que Zacarías, padre de Juan el bautista era Sacerdote de la Clase de Abías (Lucas 1:5). De acuerdo a su función sacerdotal, a los de la clase de Abías les correspondía el turno octavo de servicio en el Templo (1Crónicas 24:7-10).

Los turnos eran semanales y empezaban en Shabbât y terminaban en Shabbât con el cambio de los panes (Levítico 24:5-9; 1Crónicas 9:25). El orden anual de los turnos comenzaba en Nisân por ser el primer mes como Dios lo había establecido desde que Israel salió de Egipto, además todos los sacerdotes debían servir en las tres fiestas de peregrinación Pêsaj (Pascua), Shavuôt (Pentecostés) y Sucôt (Tabernáculos) (2Crónicas 8:13).

Teniendo en cuenta lo anterior, procedemos a hacer el conteo de las semanas para calcular en qué fecha le tocó a la clase de Abías, y obtenemos que a Zacarías le correspondió presentar el incienso en el mes de Sivân en la semana en que se celebraba Shavuôt, y fue para entonces cuando recibió la visita del ángel Gabriel en medio de su oficio sacerdotal (Lucas 1:8-24).Terminado su servicio, se fue a casa y en esos días su mujer quedó en cinta.

Luego Elizabet, mujer de Zacarías, se quedó en casa por cinco meses. Al sexto mes de su embarazo en el mes de Kislêv, Gabriel visitó a María para anunciarle que quedaría en cinta por la obra del Espíritu Santo (Lucas 1:35-36). En aquellos días hacia finales de Kislêv en la fiesta de Janukkâh, se cumplió lo dicho por el ángel. (Lucas 1:39-41). Deducimos esto por la expresión “Yeshûati” “Mi Salvador” que declaró María cuando visitó a Elizabet (Lucas 1:46-47); que se declaraba en HaShabbat de Janukkâh, el cual cayó para esa fecha el 30 de Kislêv del año bíblico 3.962 que equivale al año gregoriano 8 a.C., sábado 12 de diciembre. Si el embarazo de María fue normal y de tiempo natural decimos que Yeshûa nació el 1° de Tishrei, esto por lo que aconteció en la noche que nació. Veamos:

“En días de César Augusto, se promulgó un edicto para censar toda la tierra habitada. Éste, fue primero que el censo que hizo Quirinio gobernador de Siria. E iban todos a registrarse, cada uno a su ciudad. José subió pues de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, llamada Bet-Lêjem [Belén], por cuanto era de la casa y familia de David, para ser inscrito junto con María, su esposa, la cual estaba encinta. Y aconteció que mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días de dar a luz, y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo recostó en un pesebre, porque ellos no encontraron lugar en el alojamiento. Y en aquella región había pastores acampando a cielo abierto, guardando las vigilias de la noche sobre sus rebaños. Y un ángel del Señor se presentó ante ellos, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. Pero el ángel les proclamó: ¡No teman! pues he aquí yo les doy buenas nuevas que serán de gran gozo para todo el pueblo. ¡Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es el Mesías y el Señor! Y esto les servirá de señal: -Hallarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre-. Y repentinamente, junto con aquel ángel, apareció una multitud del ejército celestial alabando a Dios y diciendo: -¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz sobre los hombres de buen pensamiento!- Y aconteció que cuando los ángeles se apartaron de ellos al cielo, los pastores decían unos a otros: -Vayamos ahora a Bet-Lêjem, y veamos esto que ha sucedido, lo cual nos ha manifestado el Señor-. Y apresurándose, fueron y hallaron juntos a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Y después de verlo, manifestaron lo que les fue declarado acerca del niño. Y todos los que oyeron a los pastores, se maravillaron de las cosas que éstos decían.” (Lucas 2:1-18).

En el texto anterior se nos habla de un censo, pero no debemos confundirlo con el censo que hizo Quirinio (Cirenio) en el año 6 d.C. gregoriano. Pues, tras la destitución de Arquelao, hijo de Herodes el Grande, quien lo había sucedido desde su muerte, Quirinio llegó a Siria, enviado por César Augusto para hacer el censo de los bienes con vista a establecer el impuesto. Con él fue enviado Coponio, para gobernar a los judíos. Como Judea había sido anexada a Siria, Quirinio la incluyó en este censo. Este censo se convertiría en referencia histórica porque en él se estableció el impuesto para ser pagado a Roma. Debido a ello se originó una revuelta contra los romanos, liderada por Judas el Galileo, por lo que fue un acontecimiento muy importante en la época, que sería fácilmente recordado. Por eso Lucas hace mención de él.

El censo que se hizo para el tiempo del nacimiento de Yeshûa, del cual habla Lucas fue antes del de Quirinio y concuerda con el que ordenó César Augusto aproximadamente el año 7 a.C. gregoriano. Este censo incluyó las regiones dominadas por Roma y en este caso Judea estaba bajo su dominio, tanto que el mismo Augusto había puesto como rey a Herodes. Aunque este censo se hizo, no con la normas romanas sino con las normas propias de cada provincia. En el caso de Judea se establecía que debían viajar a sus lugares de nacimiento.

“… Y de nuevo, con la autoridad imperial, yo solo autoricé un lustro siendo Gayo Censorino y Gayo Asinio cónsules de Roma [nombrados en el año -8 Greg.], durante cuyo tiempo contamos 4.233.000 ciudadanos…” (Res Gestae 8 – Los Decretos de Augusto).

Además en Mateo 2, se nos dice que para el tiempo en que llegaron los Magos del Oriente quienes traían presentes para el Mesías que había nacido, estaba sobre Judea como rey, Herodes. Para cuando llegaron los Magos a visitar a Yeshûa, éste tenía no más de 2 años de nacido, por eso Herodes manda a matar a todos los niños de dos años hacia abajo. José, padre de Yeshûa, recibió la orden de ir hasta Egipto y esperar ahí hasta la muerte de Herodes. Históricamente éste murió el año 4 a.C. gregoriano. Por lo que uniendo todas estas piezas el año más acertado del nacimiento de Yeshûa nos da nuevamente el 7 a.C. gregoriano.

Aquel fue un año especial pues en el calendario bíblico se trató de un año de 13 meses, denominado en hebreo como “shanâ meubêret” “מעוברת שנה” “año preñado”, metaforizando al mes agregado cual si fuera el feto de una mujer embarazada; y de aquí que los métodos de institución de tal año, se llamen “ivur” “עיבור” “preñez”; y en castellano, conocido actualmente con el término “embolismo”.

En Interpretación Profética, Yom Teruâh, fue la proclamación pública que Yeshûa era el Mesías que había nacido. Él era el prometido de Israel, el Redentor y Salvador (1Juan 2:22; 1Juan 4:3).

En Interpretación Escatológica tenemos que Yom Teruâh será el tiempo en el que se anunciará que Yeshûa tomará a sus escogidos, su Iglesia, para Él. Y dar así comienzo a la fiesta perpetua de los redimidos (1Corintios 15:52). Al final de la cosecha de almas, cuando “haya entrado la plenitud de los gentiles…” (Romanos 11:25).

En Yom Teruâh se pedía que se presentara una ofrenda encendida a YHWH.” (Levítico 23:25). Esta ofrenda no solo se presentaba en esta fiesta, pero se hace el énfasis que había que hacerlo en ella.

¿Cómo interpretar hoy nuestra ofrenda encendida o de incienso al Padre Eterno?

En Salmos 141:2, David dijo: “Sea puesta mi oración delante de ti como incienso, el alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde.”

“Tarde, mañana y mediodía vendré con gran clamor, y El oirá mi voz.” (Salmos 55:17).

Lo que el salmista está indicando es que la oración o relación íntima con el Altísimo Creador se constituía en la verdadera ofrenda encendida a Él. Por eso vemos que los profetas de entonces, se levantaron contra las prácticas religiosas del pueblo en un reproche franco y abierto, pues éstas eran superficiales nada más.

“¿De qué me sirven sus sacrificios abundantes? – Dice YAHWEH – Harto estoy de holocaustos de carneros, de la grasa de ganado engordado, de la sangre de novillos, corderos y machos cabríos. ¡Eso no me agrada!” (Isaías 1:11).

“El sacrificio de los impíos es abominación a YAHWEH, pero la oración de los rectos es Su deleite.” (Proverbios 15:8).

De ahí que haya una promesa de la restauración del verdadero sacrificio a Dios, basado en una vida sincera y rendida a Él en intimidad.

“Haré que sean conducidos a mi Santo Monte, y que se alegren en mi Casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios me serán deleitosos sobre mi Altar-. Porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.” (Isaías 56:7).

Para la iglesia, el pueblo de Yeshûa, esta ofrenda no varía pues se trata también de nuestras continuas oraciones, es decir de nuestra constante relación con nuestro Padre.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.” (Apocalipsis 5:8)

“Vino otro ángel y se paró ante el altar con un incensario de oro, y se le dio mucho incienso para que lo añadiera a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que está delante del trono. Y de la mano del ángel subió ante Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.” (Apocalipsis 8:3-4)

De allí que Pablo insistiera diciendo: “Por consiguiente, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, agradable a Dios.” (Romanos 12:1).

¿Significa esto que tenemos que morir en un altar como los antiguos holocaustos? ¡No! Aunque para entrar al Reino del Padre tenemos que morir, pero a nuestra naturaleza pecaminosa, o sea renunciar a toda práctica del pecado en nosotros.

“Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia.” (Colosenses 3:5)

Es decir morimos a los apetitos mundanos para presentarnos resucitados a una nueva vida.

Tampoco presenten sus miembros como instrumentos de iniquidad para el pecado. Preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos…” (Romanos 6:13).

La expresión griega “presentar” parístemi” “παρίστημι”, tanto en Romanos 6:13 como en 12:1, indica lo mismo, pues es una analogía de que “sus cuerpos” es equivalente a ustedes mismos”, el significado de esto es que cuando damos a YHWH nuestro cuerpo, estamos dándole todo lo que somos y tenemos. El verbo “presentar” está en tiempo aoristo que significa simplemente: ¡Háganlo!

“Por tanto, ofrezcamos continuamente por medio de Él [Yeshûa], sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que declara Su nombre.” (Hebreos 13:15).

¿Cuál es el objetivo de presentarnos ante Dios como posesión suya santa?

“Ustedes, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Yeshûa el Mesías.” (1Pedro 2:5).

El objetivo es claramente ser edificados como “casa espiritual” que vendrá a ser la casa de Dios.

“… y si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.” (1Timoteo 3:15).

El Sonido de Teruâh.

Este sonido se efectuaba por un fuerte ruido que se hacía comúnmente al sonar de un cuerno o Shofâr, pero también se podía hacer de otras maneras. Por ejemplo con Trompetas (heb. jatsotserôt – חֲצֹוצְרֹת).

Con trompetas y al sonido del Shofâr den Teruâh en presencia del Rey YAHWEH!” (Salmo 98:6).

“YAHWEH habló a Moisés, diciendo: Hazte dos trompetas [jatsotserôt] de plata. Las harás moldeadas a martillo, y te servirán para convocar a la asamblea y dar la señal de mover los campamentos. Cuando suenen ambas, toda la congregación se reunirá delante de ti en la entrada de la Tienda de Reunión. […] Cuando toquen Teruâh, se pondrán en marcha los campamentos que acampan al oriente, […] Asimismo en sus días de alegría, en sus moadîm [tiempos santos] y en las lunas nuevas, tocarán las trompetas durante sus holocaustos y los sacrificios de sus ofrendas de paz, y les serán por memorial delante de su Dios. ¡Yo soy YAHWEH su Dios!” (Números 10:1-3, 5, 10).

Como vemos, las trompetas cuando se tocaban, tenían como propósito hacer un llamado, dando las voces de mando a fin de que el pueblo se reuniera y se presentaran al lugar de Reunión.

Porque Él, el Señor mismo, en medio del llamado de mando, en medio de la voz del arcángel y en medio de la trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en el Mesías resucitarán primero.” (1Tesalonisenses 4:16).

En el texto anterior hemos traducido “en medio de” y no “con” como lo hacen la mayoría de versiones, teniendo en cuenta que la palabra griega usada fue: “en” “ἐν”, es una preposición primaria que denota posición (fija) (en lugar, tiempo o estado); en, a, sobre, por, en medio”.

Otra forma de hacer Teruâh era en alabanzas dadas a YAHWEH:

“¡Pueblos todos, hagan sonido de palmas! ¡Den Teruâh a Dios con voz de júbilo!” (Salmo 47:1).

“¡Aclame con Teruâh a YAHWEH toda la tierra!” (Salmo 100:1).

Desde la antigüedad hay un llamado a estar atentos conociendo el sonido de Teruâh.

Bienaventurado el pueblo que conoce tu Teruâh, oh YAHWEH, a la luz de tu rostro, andará.” (Salmo 89:15).

Este sonido hoy suena más fuerte que nunca y son las evidencias y señales que nos muestran que el Día del Señor está cerca (Mateo 24:3-8).

“Cualquiera que al oír el sonido del shofâr no se prepare, será responsable de su propia sangre cuando la espada llegue y lo traspase, pues el sonido del Shofâr oyó, y no se preparó. Por tanto, su sangre recaerá sobre él mismo, en tanto que si se hubiera preparado habría librado su vida” (Ezequiel 33:4-5).

“¿Se tocará el Shofâr en la ciudad y no se alarmará el pueblo?” (Amós 3:6a).

En relación a la primara venida del Mesías ya un hubo Teruâh.

¡Alégrate mucho, hija de Sion! ¡Da Teruâh, hija Jerusalem! He aquí tu Rey vendrá a ti, justo y victorioso Él, aunque humilde, montado sobre un asno, en una cría de asna.” (Zacarías 9:9).

El sonido de Teruâh es un constante llamado a la resurrección, a la nueva vida en el Mesías. Hoy disfrutamos de la resurrección que Él nos da.

Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despierten y canten, los que moran en el polvo! Porque lluvia luminosa es tu lluvia. Y la tierra de los muertos caerá.” (Isaías 26:19).

Por lo cual dice: -¡Levántate tú que duermes, y resucita de los muertos!- Y te alumbrará el Mesías.” (Efesios 5:14).

“Y habiendo conocido el tiempo, ya es hora de que sean levantados del sueño, porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos. La noche pasó, y el día se ha acercado; desechemos las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.” (Romanos 13:11-12).

Terûah es un llamado incesante a la manifestación del Mesías, su aparición. En Isaías 51:9 dice: “¡Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de YAHWEH! ¡Despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados!”. El brazo de YAHWEH es un término que simboliza al Mesías, en Isaías 53 lo podemos confirmar. La palabra “brazo” en hebreo es “zerôa” “זְרוֹעַ” o “zeroâh” “זְרוֹעָה”, de la misma raíz de “Teruâh” “תְּרוְּעָה”. Así, “despierta” es una expresión, una exclamación que se relaciona con el toque de Teruáh. Pero aún, falta nuestra resurrección del día postrero.

“He aquí, les digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, en el sonido de la última trompeta, y acontecerá que los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.” (1Corintios 15:51).

El Día Desconocido.

Yom Teruâh tiene otra forma de ser denominado y es: “Yom HaKêseh”. Dice la Biblia:

“¡Canten con gozo a Dios, fortaleza nuestra! ¡Proclamen al Dios de Jacob! Entonen canto y toquen el pandero, la flauta dulce y el salterio. Toquen en Rosh Jodêsh el Shofâr, en la fiesta del Día Encubierto.” (Salmo 81:1-3).

La palabra que hemos traducido como “encubierto” viene del vocablo hebreo “kêseh” “כֶּסֶה” o “כֶּסֶא”, que significa: “estar cubierto, lleno, secreto”. De la raíz primaria; “kasâh” “כָּסָה”, que significa: “llenar vacío, cubrir (por ropa o secreto), disimulo, encubrir, guardar, refugiar, poner manto, cubierta”.

Rosh Jodêsh significa (Cabeza del nuevo [mes] o Luna nueva – novilunio). Es una fase lunar que sucede cuando la Luna se encuentra situada exactamente entre la Tierra y el Sol, de manera que su hemisferio iluminado no puede ser visto desde nuestro planeta.

La palabra hebrea “jodêsh” “חֹדֶשׁ” significa: luna nueva; por implicación mes, es decir el momento en que se produce el fenómeno”. Debemos aclarar que la palabra “Luna” en hebreo es “yarêaj” “יָרֵחַ”.

Luna

También se le conoce con el nombre de “Luna negra” o “Luna oscura”. En la actualidad se le da el nombre técnico de “Luna nueva astronómica”, para referirse a aquella posición en el espacio en el que el Sol, la Luna y la Tierra forman un ángulo de 180º, es decir, los tres astros celestes se encuentran en línea recta y mientras dura esta posición es imposible ver a la Luna desde la Tierra ya que ésta queda oculta por el resplandor del Sol.

Esta aparente desaparición de la Luna puede durar entre 18 y 30 horas después de haberse producido la “Luna nueva astronómica”. Cuando los tres astros cambian ligeramente de posición y ya no forman una línea recta se da lo que se conoce como “Creciente de Luna” o “Luna Nueva Visible”. Bajo esta nueva situación, la Luna comenzará a verse en el cielo vespertino como un pequeño rasgo en forma de cuerno, y esta era la señal que en la antigüedad usaban para tocar el sonido de Teruâh y por ende se daba el comienzo del primer día del mes lunar.

 Luna1

Imágenes tomadas de:http://www.ceibal.edu.uy/UserFiles/P0001/ODEA/ORIGINAL/110730_fases.elp/observacin.html

Por eso, este momento era conocido como “El Día Encubierto, Escondido o No Conocido” de ahí que a esta fiesta se le conozca con el nombre de: “Yom HaKêseh”.

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero acerca del día aquél, el tiempo que nadie ha sabido, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre, será justo como en los días de Noé. De tal manera será en la venida del Hijo del Hombre; porque como en aquellos días antes del diluvio, estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca.” (Mateo 24:35-38).

En el texto anterior hemos traducido “tiempo” en vez de “hora” por la forma en que está dada la expresión. La palabra “hora” en griego “jóra” “ὥρα”, significa, “por hora, de hora en hora”. Pero en el texto aparece la expresión “jóras” “ωρας” forma indefinida que traduce “tiempo indeterminado o en cualquier momento”. Aclaramos que la expresión “tiempo” que denota “un lapso o período específico” es “jrónos” “χρόνος”, juntamente con “kairós” “καιρός”, Strong-G2540, “tiempo señalado, indicado, fijado u oportunidad”.

Asimismo tradujimos como “sabido”, el verbo primario griego “êido” “εἴδω”, Strong-G1492, estrictamente y de conformidad al tiempo en el que se encuentra este verbo, el cual es usado solo en ciertos tiempos pasados como: “visto, sabido, conocido, percibido, reconocido”.

Debemos estar atentos a aquel Teruâh que está por darse y que tiene que ver con el llamado a reunión de los santos con su Señor y Salvador, el Mesías Yeshûa. El apóstol Pablo visualizaba dos momentos de la aparición o venida del Mesías, uno que él llamaba “nuestra reunión con Él” y el otro que tenía que ver con “el día del Señor”.

Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Yeshûa el Mesías y de nuestra reunión con Él, les instamos, hermanos, a que no se dejen perturbar fácilmente en su modo de pensar, ni se alarmen, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera de parte nuestra, en cuanto a que el día del Señor ya llegó.” (2 Tesalonicenses 2:1-2).

La palabra griega que traducimos como “venida” es “parusía” “παρουσία”, Strong-G3952, presencia, estar cercar, advenimiento, venida”. Es la forma sustantivada del verbo “páreimi” “πάρειμι”, “estar presente, asistir, estar cerca, a mano”. Es necesario aclarar que su significado principal era “presencia”. En el texto griego de los Escritos Posteriores o Nuevo Testamento la palabra “parusía” se utiliza, solo en relación al evento escatológico del regreso o retorno del Mesías.

Al primer momento o primera aparición del Mesías en la que se dará “nuestra reunión con Él” le conocemos comúnmente como “arrebatamiento de la Iglesia”. En su segundo momento o segunda aparición se dará “el día del Señor” o lo que comúnmente conocemos como “el regreso del Mesías a la Tierra”. De este entendimiento es que decimos que Yom Teruâh está conectado al primer momento.

Después nosotros, los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados simultáneamente con ellos en las nubes al encuentro con el Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1Tesalonicenses 4:17).

La palabra griega “arrebatamiento” “jarpádso” “ἁρπάζω” significa, apoderarse de, arrebatar”. Viene de “jiréomai” “ἱρέομαι”, que siginifica: tomar para uno mismo, preferir, escoger”.

Esta misma expresión la vemos en Apocalipsis 12:5: Y ella dio a luz un hijo varón, destinado a regir a todas las naciones con vara de hierro: y su hijo fue arrebatado hacia Dios y hasta su trono.”

Podemos entender entonces por qué Yom Teruâh, no tenía significado alguno para los religiosos y no le hallaban sentido, pues quienes participarán de él será el pueblo de Yeshûa, los que le han reconocido como Señor y Salvador.

Por tanto, estamos llamados a prestar atención al llamado que en este día se nos hace. Todo nuestro ser debe estar concentrado en una sola cosa: en el cumplimiento de la Torâh, pero en Yeshûa. De ahí es bueno recordar lo que nos dice Nehemías 8:1-12.

Te invito a ver esta hermosa alabanza.

Por: Carlos Rabat

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