Lo que no te han enseñado.
En el Evangelio de Yojanán (Juan), se dice que cuando Elazar (Lázaro) de Betania estaba en su lecho de muerte, entonces Marta y Miryam (María) enviaron un mensaje urgente a Yeshúa alertando sobre que necesitaban su ayuda. Sin embargo, en vez de salir de inmediato hacia Betania donde vivía su amigo, Yeshúa se quedó donde estaba durante dos días más (11:6), y lo hizo a propósito.
Cuando recibió la noticia sobre el estado de salud de su amigo, Yeshúa se encontraba al otro lado del Jordán a un día de viaje a Betania (Juan 10:40). Por lo que Él retrasó su viaje convenientemente para que cuando llegara a casa de su amigo ya hubieran pasado más de tres días de muerto; por eso, Él llegó exactamente el cuarto día después de la muerte de Elazar (Juan 11:17).
Pero ¿por qué Yeshúa actuó así? La respuesta puede estar en una tradición judía que había para la época. Pues se creía que el alma de un difunto se quedaba atrás, revoloteando sobre el cuerpo muerto durante tres días, intentando desesperadamente volver al interior del cuerpo, esto lo encontramos en el Talmud en (Yevamot 16:3) que dice:
"Berei y R. Pappi, R. Yoshua de Sikhnin en nombre de R. Levi: 'Durante los tres primeros días después de la muerte el alma flota sobre el cuerpo, pensando que volverá al cuerpo. Cuando el alma ve el cuerpo, que la apariencia del rostro ha cambiado, deja el cuerpo y sigue su camino".
Si llegaba antes, muchos de los que estaban presenciando el hecho, por causa de esa creencia, podrían pensar que Yeshúa no lo resucitó, sino que simplemente su alma logró regresar por su propia cuenta, restándole así la autoridad que Yeshúa quería demostrar sobre la muerte, por lo que Él llegó diciendo:
"Yo Soy la resurrección y la vida; el que cree en mí vivirá aunque muera, vivirá" (Juan 11:25).
Así que Yeshúa no llegó tarde por indolente o porque no le interesara su amigo y su familia, lo hizo para quitar de ellos una falsa enseñanza y demostrar que Él era quien tenía poder y autoridad sobre la muerte.
Y esto nos deja otra lección, no es cuando nosotros queramos, es cuando Él sabe que debe suceder.
De esta manera Yeshúa retrasó su llegada para demostrar que la resurrección y la vida no es algo que Él hace; sino que la resurrección y la vida es algo que Él Es.



