En el Evangelio de Matityáh (Mateo) capítulo 22, se habla acerca de una parábola conocida como “Parábola del banquete o fiesta de bodas”; la cual se trata de un Rey que hizo una fiesta de boda para su hijo. Esta parábola contiene muchas enseñanzas, pero en esta ocasión me quiero referir a una en específico, veamos:
Mateo 22:10 -14 Y saliendo aquellos siervos a los caminos, reunieron a todos los que hallaron, tanto malos como buenos, y el salón de bodas se llenó de invitados.
Pero cuando el rey entró a ver a los invitados que estaban a la mesa, vio allí a un hombre que no estaba vestido con el traje de boda.
Y le dijo: Compañero, ¿cómo es que llegas aquí sin ponerte el traje de boda? Pero él enmudeció. Entonces el rey dijo a los siervos: Átenlo de pies y manos y arrójenlo a la oscuridad de afuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes; pues muchos son llamados, pero pocos escogidos.
El versículo 11 dice que el rey “vio allí [en la mesa] a un hombre que no estaba vestido con el traje de boda”, por lo cual ordenó expulsarlo de la fiesta. La pregunta es: ¿de qué se trata el traje de boda?
En la cultura hebrea, para el tiempo de nuestro Señor, se acostumbraba a que en las Festividades los invitados usaran una túnica blanca, la cual era un atuendo común de la época, y que se caracterizaba por ser sencillo y discreto para todas las personas presentes, independientemente de su estatus social, a diferencia del resto de la sociedad que quería exhibir sus mejores trajes.
Este atuendo buscaba que no hubiera diferencia entre los invitados y era un símbolo de pureza y justicia espiritual para participar en la celebración. De hecho, en la actualidad, a este traje o abrigo se le conoce en hebreo con el nombre de “qitel” “קיטל”, que viene de la raíz “qatal” “קטל” que significa “hacer morir”, es decir, morir a uno mismo, a su ego, a su yo, por tanto, era símbolo de humildad, de humillación.
Por lo general, si el anfitrión de la boda era adinerado, él mismo proveía a sus invitados dicho traje. En este caso se trataba de un rey, así que no hay duda de que todos los invitados recibieron de parte del rey dicha túnica. Por lo que se entiende que aquel hombre no quiso usar la prenda que el rey le entregó, y, no obstante, se sentó así a la mesa del banquete, siendo esto un desafío total al rey.
Y así, muchas personas quieren entrar y participar de la mesa del Gran y Único Rey Soberano, sin querer cubrirse con la vestidura de justicia que Él ofrece. No podemos presentarnos a la Mesa del Rey con nuestros propios vestidos de pecado e injusticia, debemos vestirnos con la Ropa del Rey. De ahí, lo dicho por el apóstol Shaúl en su carta a los Romanos:
Romanos 13:11 – 14 De manera que, entendiendo la temporada establecida en la que estamos, ya es hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzando, y el día se acerca; desechemos las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos decentemente, como si estuviéramos de día, y no en fiestas desenfrenadas y borracheras, no en inmoralidades sexuales y libertinajes, no en contienda y envidia. Más bien, vístanse del Adón Yeshúa Mashíaj, y no planeen para satisfacer las codicias carnales.
También lo dicho en su carta a los Efesios:
Efesios 4:22 – 24 Y en cuanto a la antigua manera de vivir, desechen el viejo hombre, aquel que se corrompe por los deseos engañosos; y renuévense en el espíritu de su mente; y vístanse del nuevo hombre, del creado según Elohím en la justicia y santidad de la verdad.
Así que, tomemos el Vestido de Justicia que nos entrega nuestro Rey y vistámonos con él para poder participar de la Mesa del Rey.



