Ayer, al término del Shabat, me preguntaron si era cierto que en la antigüedad los pastores se acostaban a la entrada de los rediles haciendo ellos mismos de puertas. Respondí que sí, pues las evidencias arqueológicas así lo demuestran. Por lo que comparto con ustedes este pequeño comentario acerca del asunto:
En la antigüedad, en el tiempo de nuestro Señor Yeshúa, había dos tipos de rediles o corrales. Uno era un redil público que se encontraba en las ciudades y pueblos. Era lo suficientemente grande como para albergar varios rebaños de ovejas. Este redil estaba al cuidado de un portero o guardián, cuya tarea consistía en vigilar la puerta del redil durante la noche y dejar entrar a los pastores por la mañana. Los pastores llamaban a sus ovejas, cada una de las cuales conocía la voz de su pastor, y las llevaban a pastar.
El segundo tipo de redil se encontraba en el campo, distanciado de las ciudades, donde los pastores guardaban sus rebaños cuando hacía buen tiempo. Este tipo de redil no era más que un círculo rudimentario de piedras apiladas en forma de muro con un pequeño espacio abierto para entrar. Por allí, el pastor conducía a las ovejas al anochecer. Como no había puerta para cerrar, solo una abertura, el pastor mantenía a las ovejas dentro y a los animales salvajes fuera; esto lo hacía acostándose a la entrada. Dormía allí, convirtiéndose literalmente en la puerta de las ovejas.
En este contexto, Yeshúa nos está diciendo que no solo es el excelente Pastor de las ovejas, sino también la misma Puerta de las ovejas. Al hacerlo, se contrapone claramente a los líderes religiosos de su época, a quienes describe como "ladrones y salteadores" (Juan 10:8). Cuando Yeshúa dice: "Yo Soy la Puerta", está reiterando el hecho de que solo a través de Él es posible la salvación. Yeshúa deja claro que cualquier líder religioso que ofrezca la salvación fuera de las enseñanzas del Evangelio del Mashíaj es un "ladrón" y un "salteador".



