La idea de que Yeshúa (Jesucristo) tenía una relación sentimental con Miryam de Magdala (María Magdalena) es una interpretación moderna, popularizada por novelas y teorías contemporáneas, y no por los textos.
Por tanto, ni los Evangelios Canónicos ni los apócrifos antiguos sostienen que Yeshúa haya tenido relaciones sexuales con Miryam de Magdala. Esa idea no aparece en ninguna fuente de escritura antigua.
El escrito que más usan para sostener semejante aberración es el apócrifo “Evangelio de Felipe” (siglo III, gnóstico). Allí se dice que Yeshúa amaba a Miryam de Magdala y que la “besaba”. Pero es clave entender dos cosas: El texto no habla de sexo. En el lenguaje gnóstico, el “beso” era símbolo de “transmisión del conocimiento espiritual (gnosis)”, no un gesto erótico. Y además el mismo texto dice que Yeshúa “besaba” también a otros discípulos, lo cual confirma el sentido simbólico, y no sexual del “beso”.
Aceptar que Yeshúa tuvo relaciones sexuales o sentimentales con alguien, es desconocer y pordebajear por completo la enseñanza de los Santos Evangelios.


