En Génesis 1:1 encontramos la palabra hebrea “bará” “בָּרָא” que se traduce como “crear” que de por sí ya es un acto glorioso siendo Elohím el Único con poder de creación. Pero el hebreo es tan profundo que nos revela muchas más cosas en su significado, pues de la misma raíz “ב-ר-א” vienen palabras como: “beriut” “בְּרִיאוּת” que significa “salud”. También “barí” “בָּרִיא” que es “saludable”. Y “tavruáh” “תַּבְרוּאָה” que se refiere a “sanidad o saneamiento”, siendo esta última aplicada a un acto de sanidad total e integral.
Así que, si consideramos también esos significados podemos ver que no sólo “bará” fue el acto soberano de nuestro Elohím al crear todo, sino que también fue un acto de sanidad. En Génesis 1:2 se habla de una condición caótica (enfermedad) en la que la tierra se encontraba.
Génesis 1:2 “Pero la tierra se encontraba desolada y asolada, y había oscuridad sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Elohím revoloteaba sobre la faz de las aguas”
La expresión “desolada y asolada” es una endíadis que significa “caos”, en hebreo “tohu wavohu “תֹהוּ וָבֹהוּ”. Así que, habiendo sido creada la tierra, fue sometida a un proceso de saneamiento, de sanidad.
Es lo mismo que hace el Eterno Elohím con cada persona que se vuelve a Él, pues viniendo de vivir una vida caótica y enferma por el pecado, Él empieza un proceso de sanidad en cada uno, separando nuestras tinieblas y recreando todo en nosotros.


