En el Evangelio de Marcos se dice que Yeshúa, nuestro Señor, fue a buscar frutos en una higuera cuando todavía no era el tiempo de higos. ¿Cómo es posible que Yeshúa haya hecho algo como ésto? Y lo peor fue que al no encontrar ningún fruto, la maldijo. ¿No es acaso injusto maldecir un árbol por no tener frutos si no es el tiempo aún?
Lo anterior tiene una explicación y una enseñanza profunda. En el año 2000 escribí un estudio sobre esto llamado “El Propósito Perfecto”, mientras estudiaba en el Seminario, y quiero compartir un pedazo de esta explicación con ustedes:
“En esta ocasión, el Mesías estaba caminando hacia Yerushalem, donde dentro de unos días iría a ser rechazado por el pueblo judío y posteriormente sería crucificado. Era ya muy evidente que la nación no iba a arrepentirse, sino que iban a rechazar aún más a Yeshúa.
En el camino, el Mesías se acercó a una higuera, buscando fruto, pero no halló nada. Había muchas hojas, pero no había fruto. Aquella higuera era un cuadro de Israel en aquel entonces. El Mesías vino buscando fruto de justicia en la nación, pero no halló nada. Había muchas hojas de profesión y de religión, pero no había fruto. Su religiosidad era apenas una mera apariencia.
Lo sorprendente es que el Evangelio de Marcos dice que aún no era el tiempo de higos. Entonces ¿por qué Yeshúa buscaría frutos si todavía no era el tiempo? Veamos el Evangelio:
Marcos 11:12-14 “12 Al día siguiente, cuando salieron de Beit-Aniyáh, tuvo hambre, 13 y viendo a lo lejos una higuera, la cual tenía hojas, fue hacia allá a ver si realmente hallaba algo en ella, pero cuando llegó a ella nada halló sino hojas, pues todavía no era la temporada de higos. 14 Y en respuesta le dijo: ¡Que nadie coma fruto de ti jamás! Y sus discípulos lo estaban oyendo”
Las higueras en Israel eran conocidas como “higueras bíferas” las cuales tenían una peculiaridad que consistía en que, a parte de sus frutos de higos, éstas producían primeramente unos higos pequeños, los cuales conocemos como brevas, pero que en Medio Oriente eran conocidos por el nombre árabe “taksh”, los cuales aparecían simultáneamente o incluso antes en el eje de la hoja. Este era un fruto muy pequeño que quedaba inmaduro del año anterior, y cuando pasaba el invierno, entonces brotaba en la primavera siguiente, y aunque se trataba de un fruto pequeño, este “taksh” era comestible y a menudo era recogido para ser vendido en los mercados. Por tanto, cuando aparecían las primeras hojas en la primavera, todas las higueras fértiles debían tener algo de “taksh”. Pero si un árbol con hojas no tenía este tipo de fruto, significaba que sería estéril por toda la estación y no produciría higos, que son el fruto mayor que se esperaba cosechar hacia el otoño.
Así que, Yeshúa estaba buscando la evidencia de que aquella higuera iba a ser fértil y, por tanto, iba a producir los frutos mayores que se esperaban cuando llegara su estación o temporada de cosecha.
Eso era lo que Él estaba buscando en el pueblo, la evidencia temprana de que sí iban a producir los frutos mayores que se esperaban, pero al igual que aquella higuera estaban cargados de solo hojas y ningún fruto verdadero”.


