Pêsaj (Pascua) – La Fiesta Profética

Es la primera de las tres grandes fiestas anuales a las que estaba convocado Israel (Levítico 23:5; Deuteronomio 16:1). Pasó a ser la primera puesto que YAHWEH le ordenó a Moisés que ese mes en el que estaban siendo libres de la esclavitud de Egipto iba a ser el primero de los meses (Éxodo 12:1-2). Es decir, ese mes que hasta ese momento era el séptimo, pasaría a ser el primero por orden Divina. Este mes es el que se conoce en hebreo como Nisân (retoño, primer brote) o Avîv (primavera), comparado con el calendario actual cae entre marzo y abril. Esta primera fiesta comprende tres momentos o eventos:

Pêsaj (primer evento). Comúnmente conocido como Pascua viene del vocablo hebreo “pêsaj” “פֶּסַח”, que significa preterición, exención, aplazamiento, postergación, olvido, omisión”. Ésta a su vez viene de la raíz “pasâj” “פָּסַח”, que significa brincar, saltar por encima, librar, pasar de largo”.

En su Interpretación Temporal o antigua, Pêsaj, se refiere al evento de la salida de Israel de la esclavitud con el envío de la última plaga que el Eterno Dios envió sobre Egipto. Pêsaj hace alusión al momento específico cuando el castigo pasó de largo sobre las casas de los hebreos que tenían la señal de la sangre de los corderos en sus puertas, y produjo la muerte de los primogénitos egipcios. Entonces se dio el éxodo o salida de Israel de aquella tierra y la redención de su esclavitud. La libertad, de hecho, es la nota dominante de Pêsaj.

Pesaj - pascua

También hay otra interpretación para el significado de la palabra Pêsaj, teniendo en cuenta dos raíces hebreas, “peh” y “saj”, que significaría “boca que habla”, esto nos lleva a la idea central de Pêsaj en cuanto a la libertad que el pueblo de Israel recibiría de su esclavitud, pues ahora podían abrir sus bocas para expresarse.

Se celebraba a partir del día 14 del mes bíblico de Nisân. Llegaba a su máximo con el sacrificio de Pêsaj cuando se presentaba el cordero preparado para ello (Deuteronomio 16:2). Este sacrificio se acostumbraba a presentar hacia la hora novena (3:00 pm aprox.), hora del atardecer, porque en la tarde de ese día fue sacrificado el cordero que cada familia usó para luego pintar las puertas con su sangre como está escrito: y lo tendrán encerrado [al cordero] hasta el día catorce de este mes, y toda la asamblea de la congregación de Israel lo inmolará al llegar la tarde. Tomarán luego de la sangre y la untarán en los dos postes y en el dintel de la puerta de la casa donde vayan a comer el cordero.” (Éxodo 12:7-6).

El cordero pascual, la víctima, debía ser macho, el cual era considerado la fuente de vida. Debías ser sin defecto, a fin de que fuera aceptable a Dios. De un año, como primicia. Lo guardarás, la separación del rebaño como señal de santificación (Éxodo 12:5-6). En lo sucesivo, el sacrificio del cordero de Pêsaj se siguió celebrando cada año, en recuerdo de aquél ofrendado en Egipto (Éxodo 12:14).

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Con la destrucción del Templo de Jerusalem en el año 70 quedó cesante el culto de sacrificios en el pueblo de Israel, por tanto dejó de celebrarse el sacrificio del cordero pascual. Hoy solo queda un recuerdo simbólico del mismo entre los judíos, y es un trozo de hueso con carne asada que se coloca en medio de la mesa o sêder en la noche de celebración de pascua.

Hasta el día de hoy, para los judíos, en la víspera de Pésaj se lleva a cabo un sêder o “ritual, orden” que incluye la lectura de la “Hagadâh” que es un elaborado relato de la esclavitud y el éxodo de Egipto. La “Hagadâh” o “Relato” de Pêsaj es el texto tradicional que se lee en la mesa como marco que rodea la cena festiva de esa noche. El estilo de la “Hagadâh”, y su nombre mismo, están en consonancia con el mandato bíblico que dice: Y le relatarás en aquel día a tu hijo[La historia del éxodo]” (Éxodo 13:8).Toda la familia se reúne para el sêder, el cual consiste de un banquete familiar o que también puede ser organizado por comunidades. La mesa debe estar cubierta con un mantel blanco y se coloca la mejor vajilla, y copas de vino para todos. Tradicionalmente se deja una silla de más vacía para el profeta Elías quien se espera aparezca con la noticia de la venida del Mesías.

En su interpretación Profética o actual, Pêsaj corresponde a que Yeshûa el Mesías, se entregó como el Cordero sacrificial puro y sin mancha “…porque nuestra Pascua, que es el Mesías, ya fue sacrificada por nosotros.” (1Corintios 5:7b).

De ahí entendemos la expresión de Juan el bautista: “Al siguiente día vio Juan a Yeshûa que venía a él, y dijo: ¡Este es el Cordero de Dios, el que lleva el pecado del mundo!” (Juan 1:29).

El relato del sacrificio del Mesías en el madero corresponde al momento exacto de la presentación del cordero sacrificial que se hacía en ese momento en Israel (Marcos 15:34-37). Es decir, Yeshûa murió un 14 de Nisân del año 4.000 del calendario bíblico. Lo que corresponde al año 3.790 del calendario civil judío y al jueves 3 de abril del año 30 gregoriano.

Así como la sangre del cordero pascual en las puertas, libró a los israelitas de la muerte, Yeshûa nos rescató del poder de la muerte eterna con su sangre.

De ahí la afirmación del apóstol Pedro: “Sabiendo que ustedes fueron redimidos, no con cosas corruptibles como plata u oro, sino con la preciosa sangre del Mesías, como de un cordero sin tacha y sin mancha” (1Pedro 1:18-19).

Como discípulos de Yeshûa estamos llamados a contar o relatar las buenas nuevas de Él a tiempo y fuera de tiempo a todo ser humano. Nuestro deber es la evangelización (Lucas 24:46-47).

Matsôt (segundo evento). La palabra plural hebrea “matsôt” “מַּצֹּות” viene del singular “matsâh” “מַצָּה”, que significa, pan ácimo o sin levadura”.

Este evento se celebraba al siguiente día de Pêsaj, o sea el día 15. En aquel día se presentaban ante Dios las Matsot o Panes Ácimos o no leudados, de ahí que también a la primera de las fiestas también se le conozca con este nombre (Éxodo 12:19-20; 23:15; Levítico 23:6). Los Ácimos eran un recordatorio para Israel de toda la aflicción que vivieron en Egipto y de cómo YAHWEH los sacó de ella (Deuteronomio 16:3-4).

A la repentina orden de salida de Egipto se debe la tradición de las Matsôt. El tiempo no alcanzó para cocer en los hornos el acostumbrado pan de cada día, sino que hubo que dejar la masa al sol para que se cociera al calor de éste. Entonces resultaron unas galletas chatas y sin fermentar, en recuerdo de las cuales se comen hasta el día de hoy, las tradicionales matsôt de Pêsaj en medio del pueblo judío durante los días de fiesta.

Aún en la actualidad, los preparativos que los judíos hacen para celebrar Matsôt comienzan mucho antes de la festividad como tal. Empiezan limpiando sus hogares de cualquier rastro de “levadura” o “jamêts” en hebreo, y cualquier cosa que la contenga, como está prescrito en la Torâh (Éxodo 12:15-20). Ya que en este caso la levadura es símbolo de contaminación y del pecado.

En Interpretación Profética o actual, Yeshûa el Mesías, es el Pan sin levadura, es germen de la vida eterna, pues el que come este Pan vivirá eternamente, o sea Él es el Pan de Vida (Juan 6:35) sin mancha ni pecado. Por cuanto Él no conoció el pecado (2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15).

“Yeshûa les respondió: Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás.”  (Juan 6:35)

Para el creyente en Yeshûa el Mesías hay una orden: “Límpiense de la vieja levadura, para que sean nueva masa, como deben ser. No tengan levadura, porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.” (1Corintios 5:7-8).

Ômer Reshît (tercer evento). La palabra hebrea “ômer” “עֹמֶר”, significa, montón, gavilla”. Y la palabra “reshît” “רֵאשִׁית”, significa, “ser cabeza, comienzo, principal, principio, primero, en lugar, tiempo, orden o rango”.

Este evento se celebraba el primer día de la semana después de Pêsaj. Israel, después de entrar a la tierra prometida, debía llevar en esta fiesta una “gavilla de lo primero” (Levítico 23:10-12).

Como ocasión festiva, se señalaba el comienzo de la siega de la cebada la cual maduraba de tres a cuatro semanas antes que el trigo. Una vez que los israelitas entraran en Canaán, tendrían que llevar una gavilla de lo primero al sacerdote como ofrenda, una especie de primicia de lo primero, el cual la presentaría ante YAHWEH, y después de eso podrían segar y comer la cosecha (Levítico 23:10-12; Éxodo 23:19). Así los judíos reconocían que recibían la tierra como el cumplimiento de YAHWEH a su promesa.

En Interpretación Profética o actual, Yeshûa el Mesías, resucitó de entre los muertos el primer día de la semana y se constituyó como el primero de la resurrección. Él era la gavilla primera resucitada que se presentaba ante el Padre, venciendo a la muerte. El Mesías siendo el cordero sacrificial por excelencia, también fue la primicia de la resurrección eterna para vida (Mateo 28:1).

“Pero ahora el Mesías ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho…” (1 Corintios 15:20)

“Y si morimos con el Mesías, creemos que también viviremos con Él.Y sabemos que el Mesías, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de Él.” (Romanos 6:8-9)

¿Cómo Debemos Celebrar Esta Fiesta? Tal cual como la celebró Yeshûa con sus discípulos. En esta Cena, el Señor ordenó que cada vez que la celebráramos debía ser en honor y en memoria de Él hasta su regreso. Por lo tanto, Pêsaj se constituye en una ordenanza dada la iglesia como celebración, ya no en memoria de lo que había sido la salida de la esclavitud de los hebreos en Egipto, sino de nuestra salida de una vida de pecado a la salvación que solo puede ofrecer el Mesías Yeshûa (Lucas 22:7-20).

Es una ordenanza restringida solo a creyentes, pues un incrédulo no cree en la muerte del Mesías por sus pecados, ni ha sido liberado de ellos, porque no lo ha reconocido como su Señor y Salvador. Entonces ¿Cómo puede celebrar alguien algo en lo que no cree? La Biblia enseña que la señal viva de un verdadero creyente es el bautismo, y debería ser esto una base para quienes en realidad se hacen partícipes de la Cena del Señor, pues el bautismo tiene un propósito principal reconocer a Yeshûa como el Mesías, el Hijo del Dios Altísimo. No se trata de discriminación o de acepción de personas, sino de un verdadero acto vida, de entrega y reconocimiento de Aquél que es nuestra verdadera Pascua.

¿Qué Hacemos Cuando Participamos De La Cena De Yeshûa? Cuando tomamos la Cena de Pascua en honor del reconocimiento de Yeshûa como nuestro sacrificio, dirigimos nuestra mirada a tres aspectos fundamentales:

– Miramos la obra hecha en la cruz, pues recordamos lo que el Mesías hizo allí (1Corintios 11:24-25; Colosenses 1:20).

– Miramos el regreso del Mesías (1Corintios 11:26) cada vez que la tomamos, puede ser la última hasta que estemos en su presencia y la tomemos con el Señor.

– Miramos a nosotros mismos. Debe ser una exanimación de nuestra vida (1Corintios 11:31-32).

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Significado De La Cena. La Cena del Señor o de Pascua tiene significados conmemorativos, instructivos e inspiracionales. Además promueve la acción de gracias, comunión y finalmente conlleva una responsabilidad para el creyente.

– Conmemorativa: Porque el Señor dijo: Hagan esto en memoria de mí (Lucas 22: 19).

– Instructiva: Porque simboliza, a través del uso de objetos, la lección de la encarnación del Mesías, en el pan y el vino.

– Inspiracional: Porque celebrarla nos recuerda que por fe recibimos los beneficios de Su muerte y resurrección. Con hacerlo, nos identificamos con su muerte y resurrección. Y nos inspiramos al recordar que Él logró la victoria sobre la muerte.

– Acción de gracias: Porque celebrarla causa en nosotros “eujaristîa” Este término griego representa agradecimiento por la obra redentora que hizo nuestro Mesías, al ser entregado como cordero sacrificial.

– Comunión: Porque la celebración de la Cena nos brinda la oportunidad de estar en una verdadera comunión griego “koinonîa” con nuestro Dios y con nuestros hermanos (1Corintios 11:18-20; 1Juan 1:3).

– Responsabilidad: Porque desarrolla en nosotros un alto grado de compromiso. Pablo nos recuerda que debemos cuidarnos de participar en la Cena de manera indigna. Por supuesto que esto no significa que merezcamos participar en ella, porque la Biblia enseña que no hay justo ni uno (Romanos 3:10-12), sino porque estamos luchando constantemente contra el pecado, habiendo sido librados de su poder.

A nosotros los creyentes, los miembros del cuerpo del Mesías Yeshûa, se nos insta a despojarnos del viejo hombre y a renovar nuestra mente (Efesios 4:23). Así debemos ir a tomar la Cena, habiéndonos despojado de todo vicio que nos inste a una vida de pecado. Es por esta razón, importante examinarnos a nosotros mismos, no por el hecho de poder tomar la Cena aquí, sino para tener derecho de tomarla cuando Él regrese. Ella es una excelente forma de mantener el cuerpo de Cristo lo más consciente posible de los peligros de dar cabida al pecado a fin de poder ver un día a nuestro Mesías cara a cara y ser aceptados por Él.

Por Carlos Rabat

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