¿Cómo entender el Cuarto Mandamiento?

Respecto al cuarto cuarto Mandamiento de la Torah (Ley de Dios) se han dicho muchas cosas. Unos argumentan que se trata del sábado, otros que se trata del domingo, sin embargo no se ha tenido en cuenta lo que el texto dice claramente, y antes de sentar posiciones, lo primero que deberíamos entender es ¿qué dice el Mandamiento

Empezaremos por citar la primera parte del Mandamiento según lo traduce la versión bíblica más popular, Reina-Valera de 1.960:

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo.” (Éxodo 20:8).

Ahora veamos qué dice el texto en su lenguaje hebreo con su pronunciación aproximada al lado:

“זָכֹור אֶת־יֹום הַשַּׁבָּת לְקַדְּשֹׁו” “zajôr et-yom hashabbât lekadshô”

Empecemos por entender el texto desde su trasfondo hebreo:

La primera palabra que aparece en el texto hebreo es “zajôr” que es una expresión que gramaticalmente se encuentra en Infinitivo Absoluto. El uso de esta expresión frecuentemente se conoce entre los biblistas como parte del “Lenguaje de la Ley”, es decir que se encuentra en los Mandamientos, se usa para expresar una idea de cumplimiento futuro continua en el tiempo. O sea, no es una orden momentánea solo para cumplir durante cierto espacio de tiempo, sino una orden de cumplimiento constante indeclinable, que debe permanecer.

La segunda expresión es “et-Yom”. He querido resaltar “Yom” con mayúscula, aunque en hebreo no hay mayúsculas ni minúsculas, porque es la palabra clave del texto.

Observamos que “Yom” va antecedida por el complemento directo “et” el cual no tiene comúnmente traducción al español, pero es el que indica sobre quién recae la acción del verbo, en este caso recae sobre “Yom”, y “et” siempre aparecerá cuando la palabra a la que antecede tiene un sufijo, un artículo, o es un Nombre que representa literalmente a alguien o algo. En el caso de “Yom” no tiene sufijo ni artículo, por lo que no hay duda que entonces se refiere a un Nombre.

La palabra “yom” comúnmente es traducida como “día”, pero debemos entender cuándo se está refiriendo a “un día” común y cuándo a un “Nombre”, en este último caso no y cuando se trata de un Nombre, pues no deberíamos entenderla simplemente  como “día”. Allí está el secreto para entender a qué se refiere el texto bíblico.

Sigue en su orden la expresión “hashabbât” el cual aparece en la oración como adjetivo calificativo del Sustantivo o Nombre, es decir de “Yom”. La palabra “shabbât” está acompañada del artículo “ha” que dependiendo del texto significa “el, la, los, las”. La palabra “shabbât” “שַׁבָּת” viene de la raíz “shavât” “שָׁבַת” que significa “cesar de hacer una obra”; por tanto, “shabbât” indica quién es el que provee o da “cesación de una obra”.

Siguiendo ese orden diremos que “hashabbât” se traduce como “la cesación provista” o “el que hace cesar”. Algunos traducen “shabbât” como “reposo”, aunque debemos tener en cuenta que la palabra “reposo o descanso” en hebreo es “nûaj” “נוּחַ” que es lo que se obtiene solo cuando se entra en “la cesación”, es decir en “hashabbât”. Por eso, cuando la Biblia hablando de Dios dice, “y reposó” (Éxodo 20:11), se usa la expresión hebrea “vayanâj” “וַיָּנַח” que viene de la raíz “nûaj”.

Como última expresión de la primera parte de este Mandamiento tenemos “lekadshô” que es un Infinitivo Constructo que está en función Nominal del Sujeto que es “Yom”. Por tanto, se toma como un sustantivo de la acción verbal y como parte de la cadena del constructo gramatical que empieza con “zajôr”.

Por lo que tenemos que la traducción del texto bíblico debería quedar así:

“Recordarás por siempre a Yom, la Cesación, para santificarlo.” (Éxo 20:8).

Por tanto, hasta aquí tenemos que hay una orden de recordar de manera permanente a Yom; pues, Yom es la cesación o quien nos hace cesar de todas nuestras cargas, y a Yom es a quien debemos santificar por siempre.

La pregunta que aquí surge es ¿quién es Yom? la respuesta es sencilla, es un título del Mesías.

Yeshûa dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están fatigados y cargados, y Yo les daré reposo.” (Mateo 11:28).

“Y les dijo: La Cesación se hizo por causa del hombre, y no el hombre por causa de la Cesación. Y así como el Hijo del Hombre es Señor, también la Cesación.” (Marcos 2:27-28).

Luego tenemos la segunda parte del Mandamiento.

“Seis días servirás y harás todo tu trabajo, pero el séptimo día es Cesación [Shabbât] para YHWH tu Dios. No harás trabajo alguno, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu animal, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo YHWH los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que hay en ellos, y reposó [núaj] en el séptimo día. Por tanto, YHWH ha bendecido a Yom, la Cesación [hashabbât], y le ha santificado a Él.” (Éxodo 20:9-11).

Observamos que el Mandamiento sin arandelas y sin prejuicios ordena que el hombre trabaje seis días semanales, luego de los cuales debe guardar Shabbât (cesación de todo trabajo) para poder disfrutar de “núaj” (reposo, descanso) dedicado a YHWH, pero también para reponer fuerzas.

“En seis días harás tus labores, y en el séptimo día cesarás [shavât], a fin que repose [nûaj] tu buey y tu asno, y cobre aliento el hijo de tu sierva y el extranjero.” (Éxodo 23:12).

La palabra hebrea “trabajo” es “melajâh” “מְלָאכָה”, que significa “empleo, trabajo, arte, labor, con la idea de aquello que produce ganancia o utilidad.” También la palabra “labor” “maasêh” “מַעֲשֶׂה” que es sinónima de “trabajo”.

Es decir, durante seis días a la semana el hombre debe trabajar o laborar para producir sustento, ganancia; pero el séptimo día después de los seis días laborales, se le ordena que no haga nada que incluya la generación de riqueza para la persona, con tal que la persona pueda dedicar ese día a reconocer a YHWH quien es el que le da el poder de generar las riquezas, y descanse así su alma y cuerpo y pueda recargar nuevas energías o aliento en reposo y poder seguir enfrentando la vida productiva a la que está llamado.

Por tanto, el Mandamiento es claro, por cada seis días de trabajo debe dedicarse uno para YHWH y obtener reposo. Lo que indica que por lo menos una vez a la semana debemos congregarnos tal como lo dice la Palabra.

“No dejemos de congregarnos, como algunos han tomado por costumbre, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón cuando vemos que se acerca el día.” (Hebreos 10:25).

Por último, entendemos que en el Mandamiento se ratifica que YHWH ha bendecido a Yom (uno de los títulos del Mesías), el cual es el que nos da “shabbât” (cesación) y por medio de lo cual nos provee “núaj” (reposo), por tanto hay que santificarle a Él, al Mesías. Y la mejor forma de honrarle y santificarle es haciendo lo que ordena el Mandamiento: Trabajar seis días y dedicar uno a estar en la presencia YHWH.

Observamos que es necesario el descanso para el ser humano, por eso Yeshúa aclaró que la Cesación “Shabbât” fue por causa del hombre y no al contrario. Es beneficiosa para el hombre descansar y qué mejor que hacerlo en presencia y honor YHWH y en santificación de su Hijo.

Por Carlos Rabat

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